Sueños y discursos: 153

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Sueño de la muerte Francisco de Quevedo



-¡Jesús mil veces! -dije-. ¿Qué hombre es este, nacido en guisado, hijo de una redoma?
En esto oí una voz que salía de la vasija, y dijo:
-¿Qué año es este?
-De seiscientos veintidós -respondí.
-Este año esperaba yo.
-¿Quién eres -dije-, que parido de una redoma, hablas y vives?
-¿No me conoces? -dijo-. ¿La redoma y las tajadas no te advierten que soy aquel famoso nigromántico de Europa? ¿No has oído decir que me hice tajadas dentro de una redoma para ser inmortal?
-Toda mi vida lo he oído decir -le respondí- mas túvelo por conversación de la cuna y cuento de entre dijes y babador. ¿Que tú eres? Yo confieso que lo más que llegué a sospechar fue que eres algún alquimista que penabas en esa redoma, o algún boticario. Todos mis temores doy por bien empleados por haberte visto.
-Sábete -dijo- que mi nombre no fue del título que me da la ignorancia, aunque tuve muchos. Sólo te digo que estudié y escribí muchos libros, y los míos quemaron, no sin dolor, doctos.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte