Sueños y discursos: 149

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Sueño de la muerte Francisco de Quevedo



«haz bien y no cates a quién»?, siendo contra el Espíritu Santo, que dice «Si bene feceris scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa», si hicieres bien, mira a quién. ¿Fue Juan de la Encina quien, para decir que uno era malo, dijo: «es hombre que ni teme ni debe», habiendo de decir que «ni teme ni paga», pues es cierto que la mejor señal de ser bueno es ni temer ni deber y la mayor de la maldad ni temer ni pagar? ¿Dijo Juan de la Encina: «De los pescados el mero, de las carnes el carnero, de las aves la perdiz, de las damas Beatriz»? No lo dijo, porque él no dijera sino: «De las carnes, la mujer; de los pescados, el carnero; de las aves, la Ave María, y después la presentada; de las damas, la más barata». Mira si es desbaratado Juan de la Encina. No prestó sino paciencia, no dio sino pesadumbre; él no gastaba con los hombres que piden dinero ni con las mujeres que piden matrimonio. ¿Qué necedades pudo hacer Juan de la Encina, desnudo por no tratar con sastres, que se dejó quitar de la hacienda por no haber de menester letrados, que se murió antes de enfermo que de curado para ahorrarse el médico? Solo un disparate hizo, que fue, siendo calvo, quitar a nadie el sombrero, pues fuera menos mal ser descortés que calvo, y fuera mejor que le mataran a palos porque no quitaba el sombrero, que no apodos porque era calvario. Y si por hacer una necedad anda Juan de la Encina por todos esos púlpitos y cátedras con votos, gobiernos y estados, enhoramala para ellos, que todo el mundo es muerte y todos son Encinas.


Sueños y discursos de Quevedo

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