Sueños y discursos: 090

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Sueño del infierno Francisco de Quevedo



 Considerad vosotros, necios demandadores, cuán brevemente se os acabaron las cosas que importunos pedisteis a Dios, qué presto os dejaron y cómo, ingratas, no os fueron compañía en el postrer paso. ¿Veis cómo vuestros hijos aun no gastan de vuestras haciendas un real en obras pías, diciendo que no es posible que vosotros gustéis de ellas, porque si gustarais, en vida hicierais algunas? Y pedís tales cosas a Dios que muchas veces, por castigo de la desvergüenza con que las pedís, os las concede. Y bien, como suma sabiduría, conoció el peligro que tenéis en no saber pedir, pues lo primero que os enseñó en el Pater noster fue pedirle; pero pocos entendéis aquellas palabras donde Dios enseñó el lenguaje con que habéis de tratar con Él.
Quisieron responderme, mas no les daban lugar las mordazas. Yo, que vi que no habían de hablar palabra, pasé adelante donde estaban juntos los ensalmadores ardiéndose vivos, y los saludadores también, condenados por embustidores. Dijo un diablo:


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte