Sueños y discursos: 087

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Sueño del infierno Francisco de Quevedo



-¿Conceptos gastáis aun estando aquí? ¡Buenos cascos tenéis! -dije yo; cuando uno entre todos que estaba aherrojado y con más penas que todos, dijo:
-Plegue a Dios, hermano, que así se vea el que inventó los consonantes, pues porque en un soneto:
Dije que una señora era absoluta,
y siendo más honesta que Lucrecia,
por dar fin el cuarteto la hice puta.
Forzome el consonante a llamar necia
a la de más talento y mayor brío,
¡oh, ley de consonantes dura y recia!
Habiendo en un terceto dicho lío,
un hidalgo afrenté tan solamente
porque el verso acabó bien en judío.
A Herodes otra vez llamé inocente,
mil veces a lo dulce dije amargo
y llamé al apacible impertinente.
Y por el consonante tengo a cargo
otros delitos torpes, feos, rudos,
y llega mi proceso a ser tan largo
que porque en una octava dije escudos,
hice sin más ni más siete maridos
con honradas mujeres ser cornudos.
Aquí nos tienen, como ves, metidos
y por el consonante condenados,
a puros versos, como ves, perdidos,
¡oh, míseros poetas desdichados!


Sueños y discursos de Quevedo

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Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte