Sueños y discursos: 084

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Sueño del infierno Francisco de Quevedo



Respondiome un demonio:
-Bien creo yo que no toparíais ninguno por él.
-¿Pues qué hacen? ¿Sálvanse todos?
-No -dijo-, pero dejan de andar y vuelan con plumas. Y el no haber escribanos por el camino de la perdición no es porque infinitísimos que son malos no vienen acá por él, sino porque es tanta la prisa con que vienen, que volar y llegar y entrar es todo uno (tales plumas se tienen ellos) y así no se ven en el camino.
-Y acá -dije yo-, ¿cómo no hay ninguno?
-Sí hay -me respondió-; mas no usan ellos de nombre de escribano, que acá por gatos los conocemos. Y para que echéis de ver qué tantos hay, no habéis de mirar sino que con ser el infierno tan gran casa, tan antigua, tan maltratada y sucia, no hay un ratón en toda ella, que ellos los cazan.
-¿Y los alguaciles malos no están en el infierno?
-Ninguno está en el infierno -dijo el demonio.
-¿Cómo puede ser, si se condenan algunos malos entre muchos buenos que hay?
-Dígoos que no están en el infierno porque en cada alguacil malo, aun en vida está todo el infierno en él.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte