Sueños y discursos: 071

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Sueño del infierno Francisco de Quevedo



-¿Queréis saber -dijo un demonio- qué tanta verdad es esa, que tienen ya por refrán en el mundo contra estos miserables decir: «Dichoso el hijo que tiene a su padre en el infierno»?
Apenas oyeron esto cuando se pusieron todos a aullar y darse de bofetones. Hiciéronme lástima, no lo pude sufrir y pasé adelante. Y llegando a una cárcel obscurísima oí gran ruido de cadenas y grillos, fuego, azotes y gritos. Pregunté a uno de los que allí estaban qué estancia era aquella, y dijéronme que era el cuarto de los que: «¡Oh, quién hubiera!».
-No lo entiendo -dije-. ¿Quién son los de: «¡Oh, quién hubiera!»?
Dijo al punto:
-Son gente necia que en el mundo vivía mal y se condenó sin entenderlo, y ahora acá se les va todo en decir: «¡Oh, quién hubiera oído misa! ¡Oh, quién hubiera callado! ¡Oh, quién hubiera favorecido al pobre! ¡Oh, quién hubiera confesado!».
Huí medroso de tan mala gente y tan ciega y di en unos corrales con otra peor. Pero admirome más el título con que estaban aquí, porque preguntándoselo a un demonio, me dijo:

-Estos son los de: «Dios es piadoso, Dios sea conmigo».


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte