Sueños y discursos: 065

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Sueño del infierno Francisco de Quevedo



-¿Acá estáis? -dije yo-. ¿Qué os parece? ¿No valiera más haber tenido poca hacienda y no estar aquí?
Dijo en esto uno de los atormentadores:
-Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron con la vara de medir hacer lo que Moisés con la vara de Dios, y sacar agua de las piedras. Estos son -dijo- los que han ganado como buenos caballeros el infierno por sus pulgares, pues a puras pulgaradas se nos vienen acá. Mas, ¿quién duda que la oscuridad de sus tiendas les prometía estas tinieblas? Gente es esta -dijo al cabo muy enojado- que quiso ser como Dios, pues pretendieron ser sin medida, mas el que todo lo ve los trajo de sus rasos a estos nublados que los atormenten con rayos. Y si quieres acabar de saber cómo estos son los que sirven allá a la locura de los hombres, juntamente con los plateros y buhoneros, has de advertir que si Dios hiciera que el mundo amaneciera cuerdo un día, todos estos quedaran pobres, pues entonces se conociera que en el diamante, perlas, oro y sedas diferentes pagamos más lo inútil y demasiado y raro que lo necesario y honesto. Y advertid ahora que la cosa que más cara se os vende en el mundo es lo que menos vale, que es la vanidad que tenéis, y estos mercaderes son los que alimentan todos vuestros desórdenes y apetitos.
Tenía talle de no acabar sus propiedades si yo no me pasara adelante movido de admiración de unas grandes carcajadas que oí. Fuime allá por ver risa en el infierno, cosa tan nueva.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte