Sueños y discursos: 060

Pág. 060 de 190
Sueño del infierno Francisco de Quevedo



-¿Qué causa hay para que estos penen aquí? -dije.
Y tan presto se levantó un cochero viejo de aquellos, barbinegro y malcarado, y dijo:
-Señor, porque siendo pícaros nos venimos al infierno a caballo y mandando.
Aquí le replicó el diablo:
-¿Y por qué calláis lo que encubriste en el mundo, los pecados que facilitasteis, y lo que mentisteis en un oficio tan vil?
Dijo un cochero (que lo había sido de un consejero, y aún esperaba que le había de sacar de allí):
-No ha habido tan honrado oficio en el mundo de diez años a esta parte, pues nos llegaron a poner cotas y sayos vaqueros, hábitos largos y valona en forma de cuellos bajos, por lo que parecíamos confesores en saber pecados, y supimos muchas cosas nosotros que no las supieron ellos. ¿Cómo supieran condenarse las mujeres de los sastres en su rincón, si no fuera por el desvanecimiento de verse en coche?, que hay mujer deseos, de honra postiza, que se fue por su pie al don como a la pila santa catecúmena, que por tirar una cortina, ir a una testera, hartará de ánimas a los diablos.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte