Sueños y discursos: 048

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El alguacil endemoniado Francisco de Quevedo



-Mientes -dijo Calabrés-, que muchos santos y santas hay hoy; y ahora veo que en todo cuanto has dicho has mentido; y en pena saldrás hoy de este hombre.
Usó de sus exorcismos y, sin poder yo con él, le apremió a que callase. Y si un diablo por sí es malo, mudo es peor que diablo.
Vuestra Excelencia con curiosa atención mire esto y no mire a quien lo dijo; que Herodes profetizó, y por la boca de una sierpe de piedra sale un caño de agua, en la quijada de un león hay miel, y el salmo dice que a veces recibimos salud de nuestros enemigos y de mano de aquellos que nos aborrecen.


FIN DEL ALGUACIL ENDEMONIADO



Sueños y discursos de Quevedo

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Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte