Sueños y discursos: 010

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Preliminares Francisco de Quevedo



Cuanto y más, señor, que este libro es tal que él y su autor ahorrarán a v. m. de este trabajo, pues soy cierto se sabrán defender muy bien ellos mismos con las muchas verdades que saben decir a todos, como lo experimentará quien este libro leyere y se advierte en el Prólogo al lector. Solo, pues, ofrezco a v. m. esta obrecilla, aunque pequeña en cantidad grande en la calidad, lo uno porque es v. m. el que entiende y sabe, y así con su nombre va este libro por todo el mundo muy honrado y autorizado; y lo otro, en muestras de agradecimiento y en feudo de mi rendimiento y de que me conozcan todos por hechura suya y su mayor criado en voluntad y afición y deseos de servirle, y que, como a tal, deseo entretenerle y divertirle de sus muchos y muy graves negocios, y acertar a darle gusto, pues sé lo será este más que cuantas cosas podría ofrecerle, porque siendo el libro tan ingenioso y agudo, es muy conforme al ingenio y erudición de v. m., que es tan grande; y, por otra parte, mi caudal tan corto que por fuerza me he habido de valer para acertar a servirle de obras ajenas (que son las que a nosotros libreros nos hacen bien o mal, daño o provecho) y de las mejores y más calificadas, cuales son estas y su autor. Y pues estimar voluntades y buenos deseos que engrandecen las más pequeñas obras descubre rayos de nobleza y de divinidad, reciba v. m. estos, ya que no el acierto de ellos; cuya persona Dios largos años me guarde, como este su criado ha menester, y merece la honra y provecho que ha hecho a su ilustrísimo Cabildo e insigne catedral de la Seo de Urgel, de donde tan méritamente es canónigo.
De esta su casa, hoy a 31 de marzo 1627.
Criado de v. m., Juan Sapera.


Sueños y discursos de Quevedo

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