Soneto
de José Antonio Porcel


Enviando unos dulces a una dama, que no gustaba de otros versos que los de Garcilaso, en ocasión de hallarse indispuesta.


Cerca del Dauro, en soledad amena,
con tu memoria, oh Julia, divertía
los males de mi triste fantasía,
de cuyo bien la ausencia me enajena.
Cuando por nuevo susto, nueva pena...
Ya no quiero más culto, Julia mía,
digo en pluma corriente, que ayer día
me dijeron que no quedabas buena;
que era el mal, resfriado, y yo en tal caso
almendras te receto confitadas;
prendas son de mi afecto en nada escaso,
y con motivo de tu mal buscadas;
cómetelas, y di, con Garcilaso:
¡oh dulces prendas, por mi mal halladas!