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Rosario de sonetos líricos de Miguel de Unamuno
En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.



LXXXIIEditar

SOLEDADEditar


Pobre alma triste que caminas sola
perdida del desierto en las arenas,
llevando á cuestas solitarias penas
oscuras, que no brillan con la aureola

del martirio! El simún ola tras ola
de la vida te rompe las cadenas
y la soez cuadrilla de las hienas
la que fué tu mansión al fin viola.


La vida es soledad, sola naciste
y sola morirás, sola so tierra
sentirás sobre tí la queja triste

de otra alma que en el yermo sola yerra,
que al valle del dolor sola viniste
á recabar tu soledad con guerra.

S. 24 X 10.