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Sentimientos amorosos en el desmayo de una dama causado de un atroz suceso
de Vicente García de la Huerta



 Hermoso y adorado dueño mío,   
 copia y compendio del hermoso cielo,   
 origen de mi mal y mi desvelo,   
 norte de mi cuidado y albedrío;   
 

 cobrad aliento, resucite el brío  
 que muerto yace en tanto desconsuelo;   
 no así, siendo su sol, neguéis al suelo   
 la luz que eclipsa ese desmayo frío.   
 

 Libre del daño que esgrimió a mi vida   
 en vuestro riesgo mi contraria suerte,   
 bien podéis ya alentar asegurada;   
 

 si no queréis, dulcísima homicida,   
 que en Fabio sea verdadera muerte   
 la que en vos sólo es muerte figurada.