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Sentencia del TOF 3 dictada en el caso del atentado contra la AMIA el 29 de octubre de 2004 (152)

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  • TÍTULO I. LA CAUSA POR EL ATENTADO
    • CAPÍTULO VIII. La instrucción judicial
        • C) Capitán Vergéz. Su actuación autorizada por el juez
          • 4) Vergéz


Héctor Pedro Vergéz, capitán retirado del Ejército Argentino, prestó declaración testimonial en el debate el 30 de enero de 2003.


Admitió haber intervenido en la investigación de la causa A.M.I.A. debido, entre otras razones, a que un camarada de armas, el capitán Acosta, le presentó a Daniel Romero, “perteneciente a la S.I.D.E.”, quien al enterarse que conocía a Telleldín le preguntó si no se animaba a colaborar para que éste último hablara, ya que era una fuente muy importante; propuesta que aceptó, solicitando que de su actuación tuviese conocimiento el Dr. Galeano. Explicó que la primera entrevista la mantuvo con el imputado en la sede del juzgado, tratando siempre de convencerlo de que diera pistas o elementos para esclarecer la masacre de la A.M.I.A.


Vergéz recalcó que el Dr. Galeano tenía pleno conocimiento de las entrevistas que mantuvo con Telleldín y de la investigación que realizaba junto con Daniel Romero; agregó que pidió que se grabaran las conversaciones sin conocimiento de Telleldín, quedándose Romero con las cintas de audio y que la primera reunión se llevó a cabo en el juzgado y las siguientes en la cárcel, habiéndose entrevistado, aproximadamente, en cinco oportunidades, sin ofrecer nada a cambio de la información que obtuviera.


Recordó que cuando empezó su investigación, presenció una charla de Romero con Ana Boragni, en la que la nombrada pidió que la ayudaran con tres mil pesos, a fin de afrontar una caución en un proceso por dinero falso.


El testigo destacó que actuaba como investigador, como un colaborador de la S.I.D.E., “o sea, a través de Romero que era un hombre orgánico de la S.I.D.E.”. Admitió también haber estado destinado en organismos militares de inteligencia, por lo que contaba con aptitud para ello.


En cuanto a su relación con Romero dijo que fue casual, dado que lo conoció en una oportunidad en que concurrió a la casa del capitán de ejército Jorge Acosta. Acotó que desconocía si Romero era un agente orgánico o inorgánico de la S.I.D.E. y que, según le contó, ingresó a ese organismo por ser amigo de Yofre, ex Secretario de Inteligencia.


Relató que actuó como colaborador de la S.I.D.E., cobrando una escasa remuneración que le entregaba Romero, que fue quien lo llevó a hablar con el Dr. Galeano.


En cuanto a la información que obtuvo de Telleldín, recordó que éste le dijo que entregó la Trafic a un hombre con acento centroamericano, a quien se la vendió. También le habló de corrupción policial y del comisario Ribelli, de quien dijo que lo extorsionó sacándole vehículos, pero sin vincularlo con el tema A.M.I.A.; sucediendo esto, por lo menos, un año y medio antes de que Ribelli fuese detenido. No recordó el nombre Sandra Petrucci.


Vergéz estimó que su investigación fue sumamente valiosa.


También declaró en el debate Daniel Ricardo Romero. Previo a ello, el 31 de enero de 2002, el nombrado entregó al Tribunal las cintas de audio que oportunamente le fueron requeridas.


Asimismo, cabe precisar que pese a no constar en la causa información fehaciente acerca de que Romero se desempeñó en la Secretaría de Inteligencia de Estado, fue notificado por ese organismo de la resolución que lo relevaba de la obligación de guardar secreto.


Al deponer, Romero precisó que ingresó a la S.I.D.E. durante la gestión de Yofre, permaneciendo hasta la llegada del Dr. Anzorreguy.


Acerca de su vinculación con la causa, explicó que vivía muy cerca de la A.M.I.A., siendo sorprendido por la explosión en circunstancias que salía de su domicilio, concurriendo al lugar e interesándose en el tema. Luego, explicó, fue conversando con distintas personas que le aportaron material y contactos que le “permitieron ir avanzando en un costado de la investigación”.


Acotó que se acercó a la investigación para arrimar material a la Secretaría de Inteligencia, refiriendo “yo pertenecía a la secretaría, fui asesor del secretario de inteligencia”; aclaró, más tarde, que su finalidad era la realización de un libro.


A los pocos días, cuando ya tenía un panorama, fue a la S.I.D.E. donde le transmitió sus impresiones al Dr. Allevato, que le manifestó que lo tendría en cuenta; al poco tiempo lo contactaron con el Dr. Galeano y luego con la llamada “Sala Patria”.


Explicó que se le acercó el capitán Vergéz, a quien se lo presentó el militar retirado Jorge Acosta, diciéndole que en la provincia de Córdoba había conocido a Telleldín y a su padre y que por ello creía que podía obtener alguna información; circunstancia que motivó que se comunicara con el Dr. De Gamas, en procura de “ver la posibilidad de que Vergéz pudiera dialogar, en algún momento, en el juzgado, con el detenido Telleldín”.


Señaló que esa entrevista se llevó a cabo y que el diálogo de Telleldín con Vergéz se grabó, entregándole una copia de la cinta de audio al Dr. De Gamas; las restantes reuniones, indicó, se realizaron en la cárcel.


En cuanto a las entrevistas en el establecimiento carcelario, Daniel Romero explicó que mientras Vergéz hablaba con Telleldín, él se ocupaba de grabar las conversaciones desde otro lugar, remitiendo luego el producido de ellas al juzgado; admitió que también le entregó copia de las cintas a Brousson, quien trabajaba en lo que después se denominó “Sala Patria”. Interrogado Romero acerca de si realizó alguna tarea tendiente a corroborar la información que obtenían de los diálogos entre Vergéz y Telleldín, respondió que, “supuestamente, eso lo iban a hacer la gente de la Sala Patria; ellos le pedían el material permanentemente” y “se encargaban de corroborar esa información base” que aportaba.


Reconoció Romero que para la época en que estaban grabando a Carlos Telleldín, se reunió con Ana María Boragni y Eduardo Telleldín y que el producto de esas entrevistas también se lo entregó a “Sala Patria”.


Dijo que Vergéz no recibió emolumentos de la S.I.D.E., desconociendo si alguien le dio, que él colaboró con algún dinero, pero poco; “habrá cobrado mil pesos, dos mil pesos, no más”. Destacó que ese fue uno de los motivos por los cuales discutieron, dado que Vergéz quería plata y no estaba en condiciones de dársela; agregó que él nunca recibió dinero del organismo de inteligencia, si bien había pautado una cantidad que jamás se la dieron.


Precisó que en la S.I.D.E., además de Brousson, trató con Allevato, un tal “Pinocho”, un tal “Pollo”, Molina Quiroga y con dos señoritas cuyos nombres no recordó. Respecto de Stiuso dijo que lo conoció en 1989, no lo trató por el tema A.M.I.A., pero sí se topó con gente que el nombrado enviaba para hablar con Ana María Boragni; un abogado, que trabajaba como inorgánico para contrainteligencia, apellidado Polito, le decía a Boragni que no hablara más con ellos.


Refirió Romero que Telleldín, en las charlas, “le iba relatando a Vergéz distintas cosas, por ejemplo, cuando la brigada de Lanús lo persiguió para sacarle unos vehículos, cuando unos gitanos lo habían entregado, supuestamente en complot con su abogado defensor, el Dr. Semorile...”.


A otras preguntas, reiteró: “todo lo que se grabó, lo que dijo Telleldín, era que la brigada de Lanús le había sacado dinero, le habían sacado un Renault 18, una moto, un barco, velero”, dinero y algunos otros bienes; “que no era la primera vez que lo extorsionaban”; que “Vergéz le preguntaba si había entregado la camioneta y él decía que no, que la camioneta había que buscarla por otro lado, ustedes tienen que seguir, decía, ustedes tienen que mirar para el lado de Semorile”.


Mencionó haber conocido que Vergéz tuvo la intención de hablar con Ribelli, a lo que se opuso, pues no le parecía apropiado; no obstante sospechó que lo hizo, aunque no lo pudo corroborar.


Luego de un par de años, apuntó, se enteró que Semorile era informante de la Secretaría de Inteligencia, según tenía entendido de Stiuso.


Refirió que creía que Vergéz, después que terminó abruptamente su relación con él, trabajó para la S.I.D.E., aparentemente, en contrainteligencia, sin poder especificar con quién.


Como se indicó más arriba, Daniel Romero acompañó parte del material que contiene las conversaciones sostenidas entre Vergéz y Telleldín (fs. 106.609).


De ese audio, por su elocuencia, es conveniente transcribir fragmentos de la charla del 23 de febrero de 1995. Se identifica con la letra “V” al capitán Héctor Pedro Vergéz, en tanto que con la “T” a Carlos Telleldín.


-V: Bueno lo que quiero que hagamos, vamos a agarrar los items que ayer hablamos.

-T: (superposición de voces) Página 12 le está dando con un palo a estos pibes

...

-V: no, no te calientes mucho por eso, porque ahí el quilombo que se armó en los diarios, supongo que debe ser una interna policial, una interna de mucho nivel policial por el tema de los autos, que vos sabrás, me imagino. El que maneja una batata enorme de autos es el segundo jefe de la policía de la provincia.

-T: si? (así se entiende) -V: Es el que maneja todo el circo... “la Bruja Padilla”, creo que es. -T: si

-V: vos te creés que va a pasar algo en este (ininteligible), no va a pasar un carajo!

-T: No..., lo que yo te dije: los cuatro (ininteligible) el más importante es el comisario Martelli, los cuatro me compraron cosas.

...

T: Yo te puedo dar puntos que te pueden abrir los ojos a vos que al juzgado no se los puedo dar.

-V: por eso yo vine acá con más tiempo, tenemos hasta las seis, mirá. -T: como sea, yo te puedo...

-V: querés que hagamos un gráfico?

-T: sí. Sí querés yo (ininteligible) porque estos son puntos clave... son puntos clave, pero clave para que vos (ininteligible) pero clave, clave (ruidos ambientales)

...

-V:...si vos me nombrás gente y me decís: no quiero que la toquen, no quiero que la comprometan, podés verlo? Nada más?. Y eso lo vamos a respetar viste?, porque... (superposición de voces) eh?

-T: (ininteligible) no quiero que jodan, viste (ininteligible), Sandra, la que salía conmigo porque... pobre chica, viste?... yo le prometí que me iba a vivir con ella, toda una historia, y después la dejé, viste?

-V: sos igual que tu viejo vos. Te copiás todo..., medio Córdoba...

-T: no, estuve dos años saliendo con ella, viste? Después me quedé con mi mujer. Bueno, mirá el 10 de julio vendo la Trafic, si?

-V: el día?

-T: el 10 de julio entrego la Trafic, la vendo por el aviso (ininteligible) viene una persona de apellido Martínez (ininteligible) Clarín

...

-T: todo, y este viene (refiriéndose a Semorile) en el 91 y me presenta a Spagnuolo... Yo desde el primer momento...

-V: Spagnuolo qué es? Es socio de Semorile?, el abogado? -T: pero estaban, con cero de dinero, los dos..., este es nuevo, un abogado nuevo, pero nuevo..., me entendés?

-V: pendejo es?

-T: pendejo, recién recibido, todo. Trabaja este, para mandarlo ahora a hacer las suplencias, porque el otro como tiene tres o cuatro causas abiertas, no quiere meterse en la boca del lobo, entonces lo tiene a este para que toque, porque aparte es el sobrino del comisario mayor Isolino, Isolin, una cosa así...

...

-V: esperate que no me..., yo lo que quiero después, eso si..., de lo que vos te acuerdes o que pueda haber por ahí, las direcciones últimas de estos tipos..., de Semorile por ejemplo

-T: (ininteligible) mirá el juez tiene el Movicom, todo actuales. -V: los tie... los secuestros están?

-T: están en su agenda... tengo tres agendas “Morgan”, ahí está todo. -V: ahí está Semorile?

-T: claro, ahí tenés todos los datos. En mi agenda no tengo nada que ocultar, si es la de Carlos (así se entiende) (ininteligible) se la iba a entregar al juez...

-V: son tres agendas “Morgan”?

-T: Tengo tres agendas, que secuestró el juez

...

-V: Semorile cómo es? Es un tipo para apretarlo y negociar, por ejemplo. Vamos a,... supongamos que uno pueda apretarlo a Semorile y decirle: mirá hermano, vos no estás pegado por la causa A.M.I.A., pero conoces quien puede comprar la camioneta, el narco que te dijo que era narco, no es tan narco, estaba en otro tema.

-T: si... (ininteligible)... cuál era? -V: es un tipo cagón?

-T: sí, es cagón...

...

-V: Escuchame una cosa: de las agendas tuyas vamos a sacar el domicilio posta de Semorile, del estudio...? -T: sí, esta todo

-V: está todo ahí?... bueno, yo quería ver si consigo fotocopias. -T: si, está todo.

-V: y la chequeamos viste

-T: En la agenda está todo, hay muchos comisarios, muchos comisarios mayores, hay mucha policía.

-V: eso..., no. La idea no es cagar..., porque ahí te cagamos a vos.

...

-V: La dirección de Botey y el teléfono está en tu agenda? -T: No..., Botey..., creo que si, puede ser...

-V: Sino la tiene Carlos? -T: Quién la tiene?

-V: Y sino la tiene Eduardo?

-T: si, pero mi hermano no te va a dar nada, te aviso. -V: Está muy cagado?

-T: a parte yo le dije que no se meta en este quilombo. -V: Puede estar en la agenda?

-T: en la agenda si, creo que está, porque está con un montón de conchudos.

-V: este tipo, de tu apreciación que haces con él, si nosotros vamos por las buenas, y por una buena vía de algún amigote... (superposición de voces) Botey... me puede llevar a charlar con el tipo de la brigada de Avellaneda y este tipo nos cuente cómo fue la toma quién fue el entregador...?

-T: Mirá, vos tenés ahora a la persona de la que yo desconfío, la número uno, pero esto no lo tiene nadie, ni la Policía Federal, nadie.

-V: no, no.

-T: Ustedes opinan, porque está mi duda no? Porque mi duda está, desde un primer momento, porque la primera semana que estuve detenido, yo sabía que esta persona, sabía todo esto, entendés?

-V: Si

-T: Entonces vos sentís el efecto, que te puede servir para guardarlo, me entendés? Lo guardás, pero vos tenés que encontrar que si el entregador es el mismo, que confío yo.

-V: si, obvio.

-T: Por qué, qué pasa? Si vos agarras esta gente eh, vos decís..., el entregador, vos ibas con Botey. Botey te va a comentar, yo pienso que tiene que llegar al comisario inspector, jefe de la brigada de Avellaneda -V: Pero por eso, un camino puede ser Botey

-T: Botey o que sé yo, si vos estás trabajando para el gobierno podés citarlo por el jefe de policía, porque es buena persona, lo citas

-V: pero si no reconoce nada oficialmente -T: pero tiene dos formas

-V: pero tiene que ser en un bar, y de noche, vos te reís pero sabés como son estas cosas.

-T: Vos tenés opciones para apretar; cómo son las opciones? Tenés al fletero que te sale de testigo, que llevó la moto, vos tenés diez testigos armando una causa, que desmantelas toda la causa de Avellaneda.

-V: pero la charla con él, querido Carlos, la charla con él tiene que ser de amigotes, decí, mirá...

-T: con lo de amigote no vas a conseguir nada en la privada, investigaciones, tenés que decir, un tipo esto.

-V: no.

-T: ellos cambian de opinión...

-V: esperá un cachito, yo apretarlo suavecito, porque yo le digo, yo conozco tu..., tu..., el fletero, todo.

-T: vos tenés que tener...

-V: eso olvidate

-T: Vos tenés a Sandra Petrucci, que estuvo detenida. Porque Telleldín vamos a suponer que no es creíble porque tiene antecedentes. Pero la tengo a Sandra, al fletero que llevó la moto.

-V: Pero por eso, decírselo al cana de buena manera, decirle acá lo que me interesa no es eso, a mi me interesa otra cosa, yo estoy arriba de esto, por eso te digo que si a través de Botey, podemos llegar al jefe de la brigada de Avellaneda...

-T: yo a Botey no lo conozco personalmente, fue a arreglar el quilombo...

-V: está bien, está bien. Esta familia Ibañez, puede ayudar en algo? -T: no.

-V: no? Para tocar... Semorile sabía que había una Trafic a la venta, si o no? Si, lo sabía por medio de los Ibañez

-T: claro, pero lo sabía seguro. -V: eh?

-T: lo sabía seguro, confirmado

-V: Pérez, teléfono, domicilio? Cómo hacemos para hablar con Pérez por las buenas?

...

-V: ... Sandra Petrucci, vale la pena hablar con ella? Qué le puedo decir? -T: Ella le puede servir de testigo, para hablar lo de Avellaneda

...


Se impone destacar que en el auto de procesamiento y prisión preventiva dictado el 31 de julio de 1996 (fs. 40.171/40.257vta.) respecto del personal policial encausado, el juez Galeano, entre otras probanzas de la causa, citó dos conversaciones que el 2 de febrero de 1995 mantuvo una persona identificada como Carlos con otra cuya identidad no se estableció, a través de la línea nº 787-4807. Según el magistrado, Carlos sería Telleldín.


Enfatiza el interlocutorio que “Charlan sobre diversos temas hasta que en un momento CARLOS manifiesta: “...A MI ME ENTREGARON DOS VECES; ME

ENTREGAN UNA A LANUS, A LA BRIGADA DE LANUS, ME SACAN 30.000 DOLARES, 3 COCHES Y UNA MOTO...”; “...A MI ME SALVA UN COMISARIO

MAYOR AMIGO DE MI VIEJO; Y TUVE QUE PONER UN RENALUT 18 GXL, UN

FALCON Y UNA MOTO 0 KM.; Y 4.000 DOLARES; Y ESTUVE DETENIDO POR

AVERIGUACION DE ANTECEDENTES CON UNA CHICA QUE SALIA CONMIGO...”;

“...Y BUENO, ESO ES LANUS; YO ESTUVE EN VICENTE LOPEZ, YO TUVE DOS APRETADAS...” “...ME AGARRAN EN TORTUGUITAS...”; “...AL CORDOBES LO TUVIERON PRESO, TODA LA NOCHE PEGANDOLE PARA QUE DIGA DONDE ESTABA YO,...”.


La otra conversación que citó el instructor, es la siguiente: “...A MI ME ENTREGAN... EL 7 DE ABRIL... DE LANUS Y ME SACAN 30.000 DOLARES, YO TE DIJE A VOS, ME SACARON DOS AUTOS, UN FALCON...”; “...Y LA BRIGADA

DE VICENTE LOPEZ ME CRUZAN UN AUTO EN LA PUERTA DE CASA, ME

ESCAPO Y LE ROMPO LOS AUTOS Y ME VOY”; “...7 DE ABRIL... SI ME VOLTEA

ESTA BRIGADA HACIENDO INTELIGENCIA TRES MESES, SABIAN TODO DE

MI...” “ESCUCHAME TENGO EL FLETERO QUE BAJO LA MOTO Y LA

ENTREGARON DENTRO DE LA BRIGADA, UNA MOTO 0 KM. Y AL FLETERO LO

TENGO DE TESTIGO, LA BAJAMOS Y LA DEJAMOS ADENTRO DE LA BRIGADA, LA ENTREGUE AHÍ...” “EL COMISARIO MAYOR BOTEGUI (así se entiende), QUE

ESE FUE EL QUE ARREGLO MI PROBLEMA EL 7 DE ABRIL, VA Y ARREGLA MI

PROBLEMA”; “...ENTONCES CUANDO ME HACEN LA INTELIGENCIA A MI,

VIENE ANTES, UN SUBCOMISARIO ESTABA VESTIDO DE CIEGO, YO TE CONTE ESO...”. Quien lo escucha contesta que no. CARLOS prosigue “EN LA PUERTA (ininteligible) UN SUBCOMISARIO VESTIDO DE CIEGO, Y MOVIA LA CABEZA, Y

YO FUI CON SANDRA Y LE DIJE MIRA VAMONOS QUE ME PARECE QUE TENGO UNA BRIGADA (ininteligible) NUNCA VI A UN CIEGO QUE MUEVA LA CABEZA,

HACIA ASI EL TIPO..., MIRABA LOS COCHES, TODO, ME ESTABA ESPERANDO

A MI, Y DESPUES ME CUENTAN, QUE EL CIEGO ERA EL SUBCOMISARIO ESTE QUE ME DETIENE...”.


A tenor del contenido de la conversación, parece evidente que los interlocutores son Telleldín y Vergéz. Ello, por otra parte, coincide con lo expresado por Ana María Boragni, acerca de la asiduidad con la que el último llamaba a su marido.


También concuerda la fecha de las conversaciones transcriptas con la que luce la nota del Dr. De Gamas (fs. 8749), en la que dejó constancia que Héctor Pedro Vergéz se entrevistó con Telleldín en la secretaría; esto es, el 2 de febrero de 1995.



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