Revista del Jardín Zoológico de Buenos Ayres/Tomo I/Osteomalacia

OSTEOMALACIA.




Esta afeccion se ha presentado varias veces en el Jardín Zoológico, especialmente en felinos, tales como el Puma y el Jaguar, jóvenes, y nacidos en cautividad. En un Puma, nacido libre, que fué adquirido para el Jardin, la enfermedad se manifestó poco antes de la muerte y en momentos en que empezaban á desaparecer las manchas negras de su pelaje juvenil.

Se ha observado también en una hembra del Babuino {Cynocephalus Sphinx), casi adulta y en un gatito de Siam, que murieron antes de conocerse la causa de su mal.

En los últimos casos, la necropsia dió la clave de los síntomas variados que la Osteomalacia había presentado.

En casi todos, la manifestacion mas aparente es que quedan deslomados. Este término, familiar para el vulgo, se aplica á un debilitamiento funcional de los músculos de la mitad posterior, acompañado alguna vez de atrofia.

No siendo siempre muy cómoda la clínica de los felinos, se ha adoptado como norma, en el Jardin Zoológico, que un animal «deslomado» tiene Osteomalacia, particularmente si es jóven.

Como mi objeto ahora es publicar una simple noticia, y nó un estudio de la enfermedad, sólo recordaré que los síntomas mas frecuentes, no siempre simultáneos, han sido: caimiento, inapetencia, insomnio, dolor (á juzgar por los quejidos), mal humor, fiebre, vómitos biliosos y espumosos y, sobre todo, caida del tren posterior, como si el espinazo estuviera quebrado, y áun atrofia marcada (no siempre) en los miembros posteriores. La necropsia ha revelado inflamacion del hígado, inflamacion de las articulaciones hasta el extremo de presentar una densa red de vascularizacion en los cartílagos articulatorios de las diartroses y sobre todo los huesos como esponja.

Establecido el diagnóstico, pensé en el tratamiento humano de la enfermedad—(ya que soy médico, y no veterinario) pero, por una razon ó por otra, no era aplicable.

Entónces prescribí, para todos los casos, y en proporcion á los tamaños, tomando por base un Jaguar jóven de 3 á 4 meses:

Leche cruda
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500 gramos
Polvos de hueso quemado pasados por tamiz
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10 gramos"
Huevos (de gallina, pato, &)
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n. 2
Todo bien batido.
Para tomar una ó dos veces al dia segun el caso.


De este modo se sustituían los lactofosfatos de fábrica exótica, dudosos y caros.

En la obra del Dr. Maximilian Schmidt, director del Jardin Zoológico de Francfort: Krankheiten der Apfen y Krank. d. Raubthiere (Enfermedades de los monos y enfermedades de los carnívoros) Berlin 1870 y 1872—que consulté mas tarde, leí que el autor recomienda como es propio, las sales de cal.

Desde que instituí aquel tratamiento en el Jardin, he obtenido (con sorpresa, lo confieso) resultados que no esperaba. Los Pumas mas hermosos por su vigor y conjunto, por lo limpio de su pelaje, por lo felino de sus movimientos—en lo mas noble y artístico de la acepcion—han sido aquellos que han padecido de Osteomalacia en la primera juventud.

Naturalmente, un resultado semejante era una indicacion que me enseñaba á evitar la produccion de la enfermedad. La Leona Africana ha tenido familia dos veces. En estos casos, se le dobla la dósis de la fórmula, y se redobla después del parto. Inmediatamente que los cachorros empiezan á abrogarse cierta autqpomía, se les dá tambien.

Lo mismo se ha hecho con los otros felinos, y en general con los carniceros (en su sentido mas lato).

Desde que se ha instituido este régimen, la Osteomalacia ha desaparecido del Jardin Zoológico de Buenos Ayres.

El público que lo visita ha podido testificar que los cachorros nacidos allí son hermosos animales.

No hablemos de fosfatos, ni de lactatos de alta preparacion fabril.

Semejante lujo está vedado aún á nuestro pobre Jardin; pero lo que no le está es un éxito inequívoco con tan modesto tratamiento. Esos eran los «candiales de la Leona» que tanta risa causaron á algunos desocupados.

Pero con esos candiales, existen hoy en el Jardín cinco cachorrones cuyo precio es muchísimo mayor que el que alcanzaron sus padres.

He aplicado á niños tambien este tratamiento al desenvolverse en el periodo peligroso de la primera infancia, habiendo tenido digestiones y denticion fáciles, y no he observado una oclusion proporcionalmente prematura de las fontanelas. Es claro que un niño tiene suficiente con medio gramo al dia, y aun menos, porque su desarrollo específico es mucho mas lento que el de un Leon ó el de un Jaguar. ¡Cuántos muchachos raquíticos deberían volverse por algun tiempo Pumas para ser sometidos al régimen del Jardin Zoológico!

La clínica humana sacará ó no provecho de estos datos. Mi objeto primordial, por ahora, se refiere á la clínica con barrotes de hierro, en la que ofrece algun peligro tomar la temperatura de un interesante párvulo, cuya mamá, Leona de Berbería, ó Jaguar del Chaco, ingrata á las solicitudes de un Galeno, puede expresar sus emociones maternas con un zarpazo ó un mordiscon feroz—y cuyas caricias felinas, al lamer las orejas de los chicos, les sacan sangre de las mismas.

E. L. Holmberg.