Recordación Florida/Tomo II Libro X Capítulo I

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


RECORDACIÓN FLORIDA.

LIBRO X.

CAPÍTULO PRIMERO.

En que continuando la descripción de los valles se describe lo notable y perteneciente al fecundo y abundante que llaman de Canales.

No hay segura tradición que asegure y aclare la obscuridad que tiene la etimología del pronombre Valle de Canales; con que es preciso y casi indispensable recurrir á la incierta variedad de conjeturas: ó apelando á la calidad y naturaleza del país, que por eminente y combatido del Norte está siempre proceloso é impertinentemente azotado de las lluvias, con siete prolijos y molestos meses de frío y lluvioso tiempo, sin día de intermisión serena, siempre alagado, pantanoso, y nunca, aun en verano, enjuta la calidad de su craso y substancial terreno: ó ya pasando la consideración á los profundos, impertransibles fosos y canales que en este sitio permanecen y duran, desde la batalla que ocasionó el rendimiento y conquista de Petapa abiertos á la industria militar de los indios defensores de aquel dilatadoy belicoso país; que el uno ó el otro motivo, ó entrambas consideraciones, pudo ser que ocasionasen advocación tan obscura, y no extraña de las calidades propuestas.

Yace después del Valle de las Mesas, sobre lo eminentey trepado de la sierra, á la parte que mira a la del Oriente de la situación de Petapa, dilatándose y tendiéndose en llanuras por su longitud al Sur, con desenfadado terreno yvestidas y siempre verdes llanuras, el Valle de Canales, quese dilata y orbicularmente se espacía por distancia de veintitres leguas de feraz y pingüe tierra, vestida de maravillosos, excelentes pastos, en los que se manifiestan y gozan amenos y dilatadas prados, tupidus selvas y ricas montañas, de inestimables y preciosas maderas, de corpulencia y grueso increible; toda la cual es tierra hasta hoy libre de la sujeción del arado y laborioso cultivo, a causa de lo tupido é invencible de sus copiosas breñas, y sólo sujetas al manejo de los cultores las campiñas libres de selva y las tierras ya vencidas y cultivadas por los primeros labradores que aportaron de España á estas partes.

Todo lo más de este famoso valle, fuera de lo que en montaña, se ve poblado de fecundas labranzas y sementeras de trigo y dilatadas posesiones de maizales en que fructifica tan pródiga esta tierra, que en su ordinaria cogida rinde abundante y maravillosa á cuarenta fanegas por fanega; habiendo descaecido de suerte que hoy se mira, aun produciendo de esta suerte, como infructífera, porque en sus primeras producciones rendía y fructificaba ciento por una; y en ocasión que Juan Muñoz Garrido, vecino y labrador de este valle por los años de 1610, cogió á razón de este estupendo y colmado modo de acudir, le pareció mudar las sementeras á otra hoja de tierra; y viendo que la sementera antigua, ó dejada, volvía abundantemente á arrojar copia de macollas producidas del trigo que había desgranado por sí la sementera antecedente, mandó serrarla y darle el beneficio de escarda que demandaba, y volvió á coger de ella á treinta y cinco fanegas respectivas de lo que en aquella tabla de tierra cabía de sembradura. Cosa es que no sé que tenga ejemplar en otro alguno de los valles.

En este de Canales destituído de comercio y trato y falto de la sociable comunicación, á irreparable causa de ser falto de poblazón popular, pues sólo en ln circunferencia de sus términos se halla fundado el pueblo de Pinula, bien que numeroso y crecido, hacia la parte que de esta sierra mira al Norte, y aunque es lleno de vecindad y bien numeroso este pueblo, no es suficiente á la provisión de las muchas y grandes labores y sementeras de este valle; y, por eso se valen los dueños de ellas de los pueblos de Santa Inés y el de Petapa, de numeroso gentío y de muy inteligentes cultores, con cuya industria logra el país la admirable feracidad de su territorio.

Y aunque produce abundante y pródigo este valle tan maravillosas cosechas de trigo, como ya queda dicho, no iguala la calidad del grano á la cantidad que se logra, porque conocidamente es trigo que se aplica y sirve para pan de munición para el sustento de los castillos, naves de la una y la otra costa, y sustento de arrieros del trajín y comercio ordinario; porque por la misma razón de ser tan abundante y fértil el terreno, produce el fruto muy fuerte, con un color adusto y requemado y muy intratable y áspero en su manufactura, por cuya causa es descaecido de precio, teniendo menos de valor cuatro y seis reales que el de los demás valles; bien que restaura y recupera el desaliento y baja de su precio todo lo que se añaden los dueños en la abundante y fértil cantidad de lo que abunda.

Desnuda y desproveída ae manifiesta la belleza de este Valle de Canales de todo género de frutas, que se atribuye á la poca aplicación y esmero de sus habitantes; pues en país y territorio tan fecundamente productivo no se duda llevara cuantos géneros de generosas frutas nos ha comunicado franca y liberal nuestra ilustre y madre España, que aun en tierras más estériles y duras han arraigado fecundas y gratas; porque no se hallan mal en las remotas y desfavorecidas Indias las nobles semillas españolas. Sea prueba de la fecundidad de esta tierra, demás de lo dicho, el que en sus montañas se crían y dan cañas de tan extraña grandeza que un cañón de ellas admite dentro de sí una arroba de agua.

Sólo se nota y prepondera en este valle, fuera de lo ya referido de su gran fertilidad, las abundantes y crecidas cosechas de miel de corchos, que en crecidos y numerosos colmenares fabrica el laborioso y providente esmero de las industriosas abejas, de calidad virgínea y delicada, que se tiene por la mejor y más medicinal de cuanta se coge en el contorno de esta ciudad de Goathemala; siendo la que se coge por el tiempo de Navidad la más gustosa y de más conocido y glutinoso cuerpo, y en esta estación temporal, que es la del mayor rigor de los hielos, suele congelarse á manera de blanca y tratable azúcar; pero ea mucho más fragrante cuando se fabrica al libar las abejas el jugoso humor y substancia de las flores del suquinay, que es la más subida entre cuantas fragrancias se experimentan en las demás flores. Y de las abundantes cosechas de este género y la cera de los corchos, consiguen los dueños provechosas utilidades, y sin duda por estos montes pudiera mejor el poeta Mantuano que por los de Arcadia haber compuesto, si se hubieran conocido en su tiempo, la numerosa cadencia de su Égloga IV. En las cosechas que rinde su maíz al año, excede sin disputa á cuantas fértiles y fecundas tierras componen el hermoso y dilatado cuerpo del Reino; porque retribuye á trescientas y cuatrocientas fanegas de cosecha por una de sembradura, y así en este valle, siempre abastecido y lleno de este excelentísimo grano, vale y se consigue á precio acomodado más que en otro país ó provincia.