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A mi prima Antonia Cano de Lanzarote



¡Mira cuál duerme, de inquietud ajeno!
En vano en el hogar, de luto lleno
sus estragos derrama la fortuna.
Ni ambición ni recelo le importuna:
¡no hay en la vida sueño más sereno
que el sueño de la cuna!
¡Mira cuál duerme en su apacible asilo!
En vano del dolor le amaga el filo;
en vano el huracán furioso zumba;
en vano el universo se derrumba:
¡no hay en el mundo sueño más tranquilo
que el sueño de la tumba!