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Psiquis y Cupido (Versión para imprimir)

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Personas
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Psiquis y Cupido


Psiquis y Cupido

Pedro Calderón de la Barca

 


EL ODIO.
EL AMOR.
EL MUNDO.
LA SENCILLEZ.


LAS TRES EDADES.
LA MALICIA.
EL HEBRAÍSMO.


LA GENTILIDAD.
[NOCHE.]
[DÍA.]


Músicos.
[Marineros.]
Acompañamiento.


>>>

Auto Sacramental
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Psiquis y Cupido Pedro Calderón de la Barca


Ábrese un peñasco y sale dél el ODIO en un caballo negro vestido de demonio, y en otro carro se abre un escollo y sale dél el AMOR en un delfín, representado uno y cantando otro.
ODIO:

¡Ha de la celeste curia,
luciente corte de Dios,
adonde en eterno día
nada es noche y todo es sol!

AMOR:

(Canta.)
¡Ha de la región del fuego,
del aire, ha de la región,
en quien pájaros de luz
cometas de plumas son!

ODIO:

¡Ha de la esfera del mar,
encarcelado furor,
que con ser prisión de arena,
aún no rompes la prisión!


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AMOR:

(Canta.)
¡Ha del ámbito de toda
la tierra, fértil mansión
del hombre, a quien obedecen
el bruto, el tronco y la flor!

ODIO:

¡Ha, en fin, de toda la hermosa
fábrica de la creación!

AMOR:

(Canta.)
¡Ha del nada que vio el todo
solo al fiar de una voz!

ODIO:

De mis lamentos atiende
al pavoroso clamor.

AMOR:

(Canta.)
Atiende de mis gemidos
al dulce acento veloz.


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ODIO:

Respirando en mí el cierzo
de mortal rencor.

AMOR:

En mí el aura inspirando
del divino Amor.

ODIO:

Sabrás el osado empeño
con que en aqueste feroz
desbocado bruto, entera
vuelta al universo doy,
no sin apoyo en la osada
apóstata emulación
con que a Dios compito, pues
el mismo que a él vencedor
le vio en el blanco caballo,
a mí en el negro me vio.


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AMOR:

(Canta.)
Sabrás el glorioso asumpto
con que las aguas, que son
tribulaciones, en este
delfín serenando voy;
no sin propriedad, pues es
el símbolo del amor
del hombre, a quien tantas veces
las tormentas avisó.

ODIO:

Y pues para ser oído
de este peñasco embrión
nazco a la luz, que no tengo,
tome en él tierra mi horror,
respirando en mí el cierzo
de mortal rencor.


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(Baja al tablado.)
AMOR:

(Canta.)
Y pues vengo a que no logre
esa fiera su intención,
tome puerto en este valle
de lágrimas mi furor,
respirando en mí el aura
del divino Amor.
(Baja al tablado.)

ODIO:

¿Pero qué contrario eco
es el que me respondió
tanto que una razón oye
y repite otra razón?

AMOR:

(Canta.)
El que siempre en tus alcances
anda, que siendo los dos,
yo el Amor y el Odio tú,
forzosa es la oposición.


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ODIO:

Pues ya que escuchar no puedo
que de la sombra esplendor,
sigas mis erradas huellas
por donde quiera que voy;
tampoco quiero escusar
la competencia a que hoy
te cita un nuevo concepto
a que la esperanza doy,
de que me ha de declarar
en la alegórica acción
de una imaginada idea,
¿dónde a parar va el temor?,
de una nueva ley que temo
para cautelarme a no
morir indefenso, pues
alguna sacra lección
dice, que embreado escudo
resiste arbolado arpón.


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AMOR:

(Representa.)
Previendo el intento tuyo,
a este mismo efecto yo
te sigo para que veas
en la estudiada ficción
de esa idea que esa ley
es tu ruina y mi blasón.

ODIO:

Eso dirá la experiencia;
y así, a mi imaginación
me vuelvo.

AMOR:

Pues capaz de ella
aún más que tú mismo estoy,
lo que dijeres diré,
por suavizar de tu horror
el susto con mi armonía.


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ODIO:

Pues atención.

AMOR:

Atención.

ODIO:

Que hoy se ha de apurar mi miedo.

AMOR:

Que hoy se ha de ver mi afición.

ODIO:

Respirando en mí el cierzo
del mortal rencor.

AMOR:

Respirando en mí el aura
del divino Amor.

ODIO:

Sabed, pues, que en dos edades
dos leyes el mundo vio,
la natural, cuyo blando
yugo, sencillo candor.


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(Cantado todo.)
AMOR:

Como natural dictamen
no hubo para su impresión
menester más que la tierna
lámina del corazón.

ODIO:

La escrita, como más dura,
más áspera se imprimió.

AMOR:

En mármoles, de quien fue
buril el dedo de Dios.

ODIO:

Y aunque para mi tormento,
para mi ansia y aflicción.

AMOR:

Bastó que hijas del divino
poder naciesen las dos.


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ODIO:

La tercera es la que temo
que sea en su sucesión.

AMOR:

El cumplimiento feliz
de aquella gran promisión.

ODIO:

De haber de llover el justo
de las nubes del albor.

AMOR:

Bien como blando rocío
sobre el cándido vellón.

ODIO:

Este aviso y otros, siendo
así, que nos vemos hoy.

AMOR:

Con esa esperanza el mundo
y tú con este temor.


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ODIO:

Para cautelarme ya,
lo dije, asumpto me dio
una fábula: ¿cómo ahora
no prosigues?

AMOR:

Como no
puede ser fábula nada
de lo que dijere yo.

ODIO:

Pues ya que libre me dejas
el campo de la razón,
habrás de ser el primero
que me escuche.

AMOR:

Atento estoy.


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ODIO:

En la fábula de Psiquis,
que aún en su nombre me dio
qué temer, pues el que dijo
Psiquis en la traducción
latina, dijo, si alguno,
que es la primera dicción,
con que en materia de fe
determinan su sesión
sacros concilios. En fin,
si vuelta al discurso doy,
en la fábula de Psiquis
leí que un alto, un superior
monarca tuvo tres hijas,
que a las dos estado dio
y a la tercera echó al mar
por envidia de las dos,
hasta aquí no más leí
porque en llegando a ver yo
lo era él, de allí adelante
me sobraba la lección.


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AMOR:

(Representa.)
El libro que en la cruel
ley dejaste, quizá yo
proseguiré en lo piadoso.
Ve, ve al discurso.

ODIO:

Ya voy.
Tres hijas, dos en estado
y una en el mar, motivó
mi ingenio viendo que tienen
estado dos leyes hoy,
pues la natural y escrita
perfectos estados son,
de ley y naturaleza;
mayormente, cuando aún
no la tiene la ley de gracia,
a que con la conexión,
que hay entre divinas letras
y humanas, mi presunción
intente en alegoría
de poética ficción,
ver si antes que a estado llegue,
consiguiese mi rencor
el verla al mar arrojada,
pues es la tribulación
y zozobra de la vida,
del mar significación.


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ODIO:

A este efecto, pues, supongo
que el Mundo, alto emperador
de todas las monarquías,
al poder significó
de quien son hijas las tres.
Supongo que ya a las dos
en estado puso, siendo
el dote que a entrambas dio,
el Romano imperio a una,
a otra el reino de Sion.


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ODIO:

Supongo que la tercera,
que sin estado quedó,
se mantiene en la esperanza
de un príncipe cuyo honor
a la majestad exceda
de una y otra; y porque no
llegue a conseguirlo, pues
siendo por su perfección
la más hermosa, es muy fácil
que entre a parte en la alusión
la envidia, que la persiga,
pues aunque una y otra son
perfectas por sí, quizá
con la prevaricación
se viciarán de sus dueños;
quiero, para que mejor
se entienda el concepto mío,
que una representación
me lo explique, y porque tenga
este examen más primor,
vuelvo a mirar en qué estado
el Mundo ha puesto a las dos
el día que de sus bodas
dice la nupcial canción.


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MÚSICOS:

(Dentro.)
Al templo de la fortuna
Amor se consagra hoy.

ODIO:

Con la fortuna te igualan.

AMOR:

Bien sabes, fiera, que no,
que hablan del amor humano
y soy el divino yo.


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(Sale la MÚSICA y luego el GENTILISMO con la EDAD PRIMERA de la mano vestidos a lo romano, con coronas de laurel, mantos imperiales, bastoncillos dorados; y luego el HEBRAÍSMO con la EDAD SEGUNDA vestidos a lo judío; y luego el MUNDO VIEJO venerable con la TERCERA EDAD vestidos a lo español.)
MÚSICOS:

Al templo de la fortuna
Amor se consagra hoy,
feliz siglo al que el Mundo promete
la eterna amistad de fortuna y amor.

GENTILIDAD:

Mil veces feliz, supuesto
que en él el Mundo llegó
de tan encontrados bandos
a ver la feliz unión.
Dígalo el que mereciendo
mi ventura tu favor.

GENTILIDAD y MÚSICOS:

Al templo de la fortuna
[Amor se consagra hoy,
feliz siglo al que el Mundo promete
la eterna amistad de fortuna y amor.]


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EDAD PRIMERA:

No menos también lo diga,
que atenta a tu imperio yo,
a las voces de tu coro
añada el decir mi voz.

GENTILIDAD y MÚSICOS:

Feliz siglo al que el Mundo promete
[la eterna amistad de fortuna y amor.]

ODIO:

Ya por lo menos la Edad
primera prevaricó.
Hable en Babilonia Belo,
dígalo en Senaar Nembrot
y aquí el que del Gentilismo
dominada adoración
va a ofrecer a la deidad
de la Fortuna.


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AMOR:

¡Ay de error
que contra la ley natural no previene,
que no hay más fortuna en el mundo que Dios!

MÚSICOS:

No al templo de la fortuna
Amor se consagra hoy,
que más feliz siglo al Mundo promete
la fe de un dios solo, que de un dios y otro dios.

HEBRAÍSMO:

Si la fortuna inconstante
diosa el Gentil adoró,
y yo a un dios solo que espero
sin dar crédito al que hoy
dicen muchos que en el mundo
anda en disfraces de Amor.
Si a la Fortuna, otra vez
digo, el Gentil adoró,
aunque ella me dé la dicha
de tan alta posesión.


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GENTILIDAD y MÚSICOS:

No al templo de la fortuna
[Amor se consagra hoy,
que más feliz siglo al Mundo promete
la fe de un dios solo, que de un dios y otro dios.]

EDAD SEGUNDA:

Dices bien, y pues al que es
de la fortuna señor,
se debe el culto, no hagamos
de otro alguno estimación.
A adorar ven lo divino,
diciendo nuestra oblación.

GENTILIDAD y MÚSICOS:

Que más feliz siglo [al Mundo promete
la fe de un dios solo, que de un dios y otro dios.]
(Vanse los dos.)


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ODIO:

No menos prevaricada
la Segunda Edad se vio
ya del Hebraísmo, pues
viéndote, no reparó
en ti, sin dar por cumplidos
sus profetas.

AMOR:

¡Ay de error
que contra la ley escrita no cree
que ya vino al Mundo en traje de Amor!

MUNDO:

Ya que de tus dos hermanas
siguiendo la religión
cada una de su esposo,
la senda se dividió.
Mira a cual quieres seguir
porque siga a la otra yo,
no parezca descariño
que les faltemos los dos.
Elige tras cual ir quieres.


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(Llora.)
EDAD TERCERA:

Tras ninguna, que aunque voy
tras entrambas al nacer,
no al morir.

MUNDO:

¿Pues qué pasión?
¿Qué llanto? ¿Qué sentimiento
es ese?

EDAD TERCERA:

No sé, Señor,
porque solo sé de mí
(¡ay de mí!) que el corazón
rasgándoseme en el pecho,
quiere sea mi canción.

GENTILIDAD y MÚSICOS:

No al templo de la fortuna
Amor se consagre hoy,
ni al que venturo le espera y no cree
que ya vino al Mundo en traje de Amor.


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MUNDO:

Oye, aguarda, que parece
que un delirio, una ilusión,
un letargo te enajena
de ti; ¿qué proposición
de hombre y Dios puede ser esa
que yo, con ser como soy
el Mundo, nunca la oí?

EDAD TERCERA:

No es del Mundo mi razón.

ODIO:

No empieza mal el examen,
pues empieza la alusión
ya en tercera edad, con visos
de tercera ley.

AMOR:

Y no tampoco mal para mí,
pues de mi triunfo mayor
ya a dar vislumbres empieza.


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MUNDO:

Enigmas tus voces son
y aún tus estremos enigmas;
enjuga el llanto, el color
cobra, restaura el aliento
y mira cuanto es error
no ser su razón del Mundo,
sobre decir tu razón.

EDAD TERCERA:

Sin que la repitas tú
volveré a decirla yo:
ni al templo de la fortuna
Amor se consagra hoy.
(Salen GENTILIDAD y EDAD PRIMERA.)

LAS DOS:

¿Qué aleve acento es el que
nuestros ritos impidió?


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EDAD TERCERA:

Ni al que venturo le espera y no cree
que ya vino al Mundo en traje de Amor.
(Salen HEBRAÍSMO y EDAD SEGUNDA.)

LOS DOS:

¿Qué destemplado lamento
nuestros ritos impidió?

EDAD TERCERA:

El que a ti todo y en parte
ve cuan sacrílegos sois.
(A la GENTILIDAD.)
A ti todo, pues que yerras
principio tan superior,
dando a multiplicidad
de dioses adoración,
como negar la primera
causa, ignorando que no
puede haber más que un poder,
una ciencia y un amor.


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EDAD TERCERA:

(Al HEBRAÍSMO.)
A ti en parte, pues aunque
primer principio no erró
tu dictamen adorando
un dios en la negación
del cómputo de Daniel,
que a sus semanas cumplió
ya el número, yerra el medio
con una y otra visión
de la zarza de Moisés,
de la escala de Jacob,
del torbellino de Elías,
de la piel de Gedeón,
del anillo de Tamar,
de la capa de Booz,
la roja cinta de Raab
y de Zarés el listón.
Y la señal finalmente
de Acaz, que en fecundo albor
de virgen aurora ha visto
bendito el fruto y la flor.


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GENTILIDAD:

Calla, calla.

HEBRAÍSMO:

Cesa, cesa.

GENTILIDAD:

No con osado baldón
sacrílegamente aleve
mis dioses ofendas.

HEBRAÍSMO:

No sacrílegamente impía
acuses la obstinación
con que divino y humano
no crea al que no cumplió
las semanas de Daniel.

EDAD PRIMERA:

La ira detén.


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EDAD SEGUNDA:

Detén el furor.
¡Oh cuánta en sus opiniones
del Mundo es la confusión!

EDAD PRIMERA:

Que la envidia de mirarme
tan dichosa como estoy
en tu poder.

EDAD SEGUNDA:

Que la envidia
de ver cuán felice soy
en ser tu esposa.

EDAD PRIMERA:

Pues siendo
tú el Gentilismo, a quien dio
nombre el immenso gentío
que domina tu valor.


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EDAD SEGUNDA:

Pues siendo tú el Hebraísmo,
pueblo elegido de Dios.

EDAD PRIMERA:

Al verme hoy emperatriz
del orbe.

EDAD SEGUNDA:

Al mirarme hoy
reina de Israel.

EDAD PRIMERA:

¿Qué mucho...

EDAD SEGUNDA:

...que mi lustre...

EDAD PRIMERA:

...que mi honor...

EDAD SEGUNDA:

...la haya despachado...

EDAD PRIMERA:

...viendo...

LAS DOS:

...que para ella no quedó
esposo igual que la pida?


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EDAD TERCERA:

No con el negro vapor
de errada nube queráis,
ajando mi pundonor,
mancillando mi altivez,
empeñar luces al sol;
pues permaneciendo en mí
en su primero candor,
la ley natural, la escrita
en su segundo esplendor,
sin sombras que las perturben
el más templado arrebol
de ambas purezas; no envidia
será, sino compasión
la que os tenga y el no haber
quien me haya pedido, no,
tampoco me desconfía,
pues es no haber ambición
tan vana que se me atreva,
ni la habrá hasta ver el dios,
que ignoto adora Areópago,
en cuya esperanza voy
diciendo una y otra vez
en oprobio de las dos.


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GENTILIDAD y MÚSICOS:

Ni al templo de la fortuna
[Amor se consagre hoy,
ni al que venturo le espera y no cree
que ya vino al Mundo en traje de Amor.]
(Vase.)

TODOS y MÚSICOS:

Viva nuestra infanta, en quien
es segunda perfección,
siendo menor en edad,
ser en belleza mayor.

MUNDO:

De parte de su hermosura
el vulgo se amotinó.

EDAD PRIMERA:

La envidia que presumí
en ella en mí resultó
al ver su aplauso.


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EDAD SEGUNDA:

¡En mí y todo!

EDAD PRIMERA:

¡Qué ansia!

EDAD SEGUNDA:

¡Qué pena!

HEBRAÍSMO:

¡Qué horror!

GENTILIDAD:

¡Qué sentimiento!

MÚSICOS:

¡Qué angustia!

ODIO:

Tras ella, a no perder, voy
de vista para observarla
cualquier palabra o acción.
(Vase.)


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AMOR:

Yo por alegrarme en ellas,
cielos, de igual perfección,
¡oh qué bien parecerá
muy enamorado Amor!
(Vase.)

GENTILIDAD:

¿Cómo a tanto frenesí...

HEBRAÍSMO:

...a tan ciega presumpción...

EDAD PRIMERA:

...a tan temerario arrojo...

EDAD SEGUNDA:

...a tan sacrílego error...

GENTILIDAD:

...cómo decir que ha de ser...

HEBRAÍSMO:

...su esposo el ignoto Dios...


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EDAD PRIMERA:

...a cuya blasfemia sigue...

EDAD SEGUNDA:

...oír a todos a una voz...

TODOS:

...siendo menor en edad,
ser en belleza mayor...

LOS CUATRO:

...sin castigar su locura,
Mundo, en tanta suspensión
te elevas?

MUNDO:

Como no sé
si en cielo ni en tierra estoy.

GENTILIDAD:

Pues persuádet:e a que a mí
me has de dar satisfación,
Mundo, tan a costa tuya.
(Vase.)


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EDAD PRIMERA:

Que tu enemiga desde hoy
sea la Gentilidad,
aunque en metáfora soy
hija tuya, de mi esposo
siguiendo la religión
haré ver de tus campañas
con el derramado humor
de humana sangre, trocar
en la púrpura el verdor
siendo escándalo del Mundo.
(Vase.)

HEBRAÍSMO:

Lo mismo te digo yo.

EDAD SEGUNDA:

Y en cuanto a escándalo, piensa
que nadie le dé mayor
que el Hebraísmo; pues día
quizá habrá que haga su error
a media tarde mortal
eclipse, espirar el sol.
(Vase.)


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MUNDO:

Oíd, esperad, ¡ay de mí!
Que en la vaga confusión
de ver que mis hijas ya,
las hijas de Belial son,
no sé qué hacer, mas sí sé
de dos daños el menor
y es menor aventurar
una que perder a dos;
y así, de sus ojos; pero
esto dirá la ocasión,
pues basta que hasta ahora diga
por ella el común clamor.

MÚSICOS y MUNDO:

Viva nuestra infanta, en quien
es segunda perfección,
[siendo menor en edad,
ser en belleza mayor.]
(Vase.)


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(Sale la SENCILLEZ haciendo un ramillete y la MALICIA tras él de villano.)
SENCILLEZ:

Viva pardiez, que ninguno
se alegrará más que yo.

MALICIA:

Ni más que yo sentirá
sus desdichas.

SENCILLEZ:

Mas chitón,
que viene aquella que fue
siempre en mi persecución.

MALICIA:

¿Qué haces en este jardín,
Sencillez?

SENCILLEZ:

A lo que entiendo,
un ramillete estó haciendo
de varias flores, a fin
de dársele a muesa ama.


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MALICIA:

¿A cuál, que tenemos tres?

SENCILLEZ:

¿De tan mal gusto le ves
a quien a ti no te ama
que no elija la más bella?

MALICIA:

Para la mayor será,
claro está.

SENCILLEZ:

Y tan claro está.

MALICIA:

¿Qué?

SENCILLEZ:

Que digo que no es ella.

MALICIA:

¿Pues no es, di, la más gentil?


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SENCILLEZ:

Por cuanto te pareciera
bien la que gentil no fuera.

MALICIA:

No discurras tan sutil;
y di, si la que te agrada,
¿es la segunda?

SENCILLEZ:

Aún no.

MALICIA:

Pues, ¿por qué la dejas?

SENCILLEZ:

Porque es segundita y desmañada.

MALICIA:

¿Luego es para la tercera?

SENCILLEZ:

Si son tres y no es ninguna
de dos, quien de dos quita una,
cuenta es que yo me la hiciera.


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MALICIA:

¿Por qué a ella tanto amor?

SENCILLEZ:

Porque, si digo verdad...

SENCILLEZ y MÚSICOS:

Siendo menor en edad,
es en belleza mayor.
(Sale la EDAD TERCERA.)

EDAD TERCERA:

Cuando necias vanidades
de un pueblo que en favor tengo,
huyendo a este jardín vengo
a buscar sus soledades,
aun también me hallan aquí
riesgos de su aclamación.


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SENCILLEZ:

Dame albricias corazón,
que ya su hermosura vi,
pues que tan dichoso he sido
que he merecido, señora,
ver a la tarde la aurora;
licencia humilde te pido
para ofrecerte estas bellas
flores, porque al nacer vi
que nacían para ti
y si no, díganlo ellas.
Pues a la tuya dirá,
cuando su verdor se humilla
y te hinca la rodilla
este jazmín, cuando está
a tu pureza postrado
este alhelí temeroso,
este narciso celoso
y este lirio enamorado;
y cuando de gracia llena
tímida está y vergonzosa
la púrpura desta rosa,
la nieve de esta azucena
y el nácar de este clavel
que el ramillete ha ilustrado,
porque un clavel encarnado
sea la corona dél.


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EDAD TERCERA:

Si en lo preciso del don
no está el mérito, porque
al sacrificio la fee
le suple la estimación,
yo le admito.

SENCILLEZ:

A tus pies puesto,
turbado se me cayó.
(Cáesele, salen a levantarle el AMOR y el ODIO, uno se queda con las flores y otro con las espinas.)

AMOR:

Porque se le ofrezca yo.

ODIO:

No, sino yo.


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EDAD TERCERA:

Pues, ¿qué es esto?

AMOR:

Haber yo el ramo cogido
por ser quien te le haya dado.

ODIO:

Haberme yo ensangrentado
y en sus espinas herido.

EDAD TERCERA:

¿Qué atrevimiento, (¡qué horror!)
(Al ODIO.)
qué osadía, (¡qué belleza!)
(Al AMOR.)
pudo obligar (¡qué fiereza!)
(Al ODIO.)
a un arrojo (¡qué esplendor!)
(Al AMOR.)
tan no lícito (¡qué fiero!)


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EDAD TERCERA:

(Al ODIO.)
como sobre (qué apacible!)
(Al AMOR.)
haber entrado (¡qué horrible!)
(Al ODIO.)
hasta aquí (¡qué lisonjero!)
(Al AMOR.)
para (¡al mirarlo perdí
(Al ODIO.)
el aliento!) alzar del suelo
(al verlo cobré consuelo)
(Al AMOR.)
matices que para mí
en culto de la deidad
que del ser quien soy se indicia,
a pesar de la Malicia,
cogió la Simplicidad?


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ODIO:

Si yo responder pudiera.

AMOR:

Si yo a explicarme llegara.

EDAD TERCERA:

(Aparte.)
Ni al uno, ni otro escuchara,
soltad: miento, que si hiciera....

AMOR:

Sí haré, para que mejor
digan sus flores y frutos,
que gocéis sus atributos
de la mano del Amor.

EDAD TERCERA:

Ahora idos. Mas ¡ay Dios!
Quien vio mal tan importuno,
como para no ver a uno,
haber de no ver a dos.


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(Sale MUNDO.)
MUNDO:

¿Con quién en tan rigurosas
voces hablar determinas?
(Vanse quedando al paño.)

ODIO:

Dígantelo estas espinas.

AMOR:

Dígantelo aquellas rosas.

MUNDO:

¿Qué ha sido esto?

SENCILLEZ:

Dos que entraron
flores y espinas cogieron
y como vistes, se fueron.

LOS DOS:

Y como los ves quedaron.

MUNDO:

A ninguno (¡qué dolor!)
conocí.

LOS DOS:

¿Qué le faltara
al Mundo si a ver llegara,
cuál es Odio o cuál Amor?


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MUNDO:

Y ya que sola has quedado,
oye a parte. Empieza aquí
la sinrazón (¡ay de mí!)
que es tal vez razón de estado.
A mí (¡muerto estoy!) me han hecho
en las varias opiniones
de hoy, fuerza, hija, tus razones;
pero teniendo el despecho
con que las han escuchado,
Gentilismo y Hebraísmo,
confieso que en ciego abismo
de varias dudas cercado,
no me atrevo a declarar
por ti porque no quisiera
ofenderlos; y así, fuera
bien para sacrificar
a ese ignoto Dios que adoras,


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MUNDO:

confesándole los dos,
divino y humano Dios,
saliésemos a deshoras
de la noche que ya cierra,
a un escollo que en el mar
sé yo y ellas no; a labrar
en la falda de su sierra
altar en que le adoremos,
sacrificándole en él,
a cuyo efecto, un bajel,
en que ir y volver podemos
a la aurora sin que hagamos
falta, dejo prevenido.


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EDAD TERCERA:

Mil veces los pies te pido
por igual favor.

MUNDO:

Hagamos la deshecha hacia la playa
yendo como acaso (¡ay Dios!)

EDAD TERCERA:

¿Si embarcar aquestos dos
nos ven y lo dicen?

MUNDO:

Haya a esto un medio con llevarlos
con nosotros, no dirán
dónde nuestros rumbos van.

EDAD TERCERA:

Dices bien, asegurarlos
conviene; no a la esquivez
de uno y otro haya testigo.

MUNDO:

Malicia, vente conmigo.


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EDAD TERCERA:

Tú conmigo, Sencillez.

MALICIA:

¿Cuándo yo no te he seguido?

SENCILLEZ:

¿Cuándo yo a ti te he faltado?

EDAD TERCERA:

¡Qué más venturoso estado!
¡Qué más ilustre marido!
Pues si a hombre Dios culto das,
dichosa diré que fui.

MUNDO:

¡Ay desdichada de ti,
que no sabes dónde vas!
(Vanse los cuatro.)

AMOR:

De vista no he de perdella,
que es gran daño el que se indicia
del ir él con la Malicia
y la Sencillez con ella.
(Vase.)


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ODIO:

Aunque mis conjeturas,
que salirme tal vez suelen seguras,
me dicen que la lleva
con segunda intención; altere y mueva
(por si animal de pliegues juzgo en vano,
en el semblante el corazón humano)
las ondas mi furor, pues tengo en ellas
el prestado esplendor de las estrellas,
¿cuándo espejo de plata
en mis centros el mar me las retrata?,
¿y cuándo esto no sea
bestia del mar, iluminada idea
a mi rencor no llama?
¿Furiosa tempestad otro no aclama?
¿Contra mí de huracán no me da el nombre
otra? ¿Y otra de escollo? Pues asombre,
pasme, asuste, atribule y estremezca
mi oprobio al Mundo, haciendo que perezca
segunda vez en tumba helada y fría.


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ODIO:

Ea, que no vas mal, alegoría,
pues que puestas dos hijas en estado,
a la tercera el padre al mar ha dado
embarcado con ella,
y como hoy al llegar con él a vella,
desencarcele mis contrarios vientos
y deshecho el bajel mire en fragmentos,
hasta donde leí, veré cumplida
la fábula de Psiquis, destruida
en páramos de yelos.
Al arma, al arma, abismos.
(Vase, da vuelta la nave con el MUNDO, EDAD TERCERA, MALICIA, SENCILLEZ y Marineros.)

TODOS:

(Dentro.)
¡Piedad, cielos!

UNO:

Bien el celaje el aquilón previno.


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MALICIA:

¿Cuándo del aquilón el mal no vino?

OTROS:

Bota a estribor, grumete.

UNOS:

Iza.

OTRO:

Amaina.

UNO:

A la escota.

OTRO:

Al chafaldete.

EDAD TERCERA:

Cielos, piedad, que en piélago profundo
de opiniones tormenta corre el mundo.

MUNDO:

Si a ráfagas del noto
perdido el gobernalle, el timón roto,
la brújula turbada de la aguja,
no hay trabazón que no rechine y cruja
atormentado el pino
y del velamen rebujado el lino;
¿qué piedad esperamos?


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UNO:

Y más cuando en un bajo al través damos.

EDAD TERCERA:

¡Ay infeliz de mí!

MUNDO:

¡Qué desconsuelos!

SENCILLEZ:

Al susto desmayo.

TODOS:

¡Socorro, cielos!

UNOS:

Que nos oye parece,
pues tregua nos ofrece
la piedad de la arena en que se halla
rozado el buque y sin rozar se encalla.


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MUNDO:

De la tregua gocemos,
vaya el esquife al mar y en él salvemos
las vidas.

SENCILLEZ:

La primera
salga, aunque desmayada, a la ribera
la infeliz hermosura
de nuestra infanta.

MUNDO:

¡Ay hija sin ventura!

UNO:

Pues la vecina sierra
el puerto nos ofrece, a tierra, a tierra.
(Salen de la nave, bajan al tablado por un escollo y entre la MALICIA y SENCILLEZ desmayada a la EDAD TERCERA.)

MUNDO:

Si la más dura peña
a quien perdona el mar es no pequeña
lisonja, en esta su beldad pongamos
y mientras cobra sus sentidos, vamos
a ver si algún albergue hallar podemos.


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TODOS:

A tan preciso fin todos iremos.
(Vanse.)

MUNDO:

Sino yo, que pasmado quedé viendo
el mal que aplaudo y la beldad que ofendo;
¿pero cuándo no fue daño forzoso
del Mundo complacer al poderoso?
Si bárbara la ley del Gentilismo,
si la protervidad del Judaísmo
en su edad primitiva,
quieren que desterrada y fugitiva
por los montes habites
y ya delante de su horror te quites;
bien mis errores fundo
en que soy Mundo y sigo al que....


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(Sale un MARINERO.)
MARINERO:

Y bien, Mundo,
creer puedes, si del mar no te socorres
segunda vez, que más tormenta corres
que la que en él corriste.

MUNDO:

¿Cómo?

MARINERO:

Como.

MUNDO:

¡Ay triste!

MARINERO:

Aquese escollo en que al través has dado
sin fruto y flor, de nadie es habitado
sino de incultas fieras
y de nocturnas aves
que le cruzan, ya torpes, ya ligeras,
bramando horribles y graznando graves;
y pues se ve en suaves
auras trocado el viento,
y que el pleno reflujo
desempeño con el raudal que trujo
el bajel, cuya bruma
barbeando ya se ve sobre la espuma,
a él volvamos, que augusta deidad bella,
si vuelve aquí también ella.


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TODOS:

Con ella
carguemos.

MUNDO:

Deteneos,
que aunque obráis a placer de mis deseos,
de mis desdichas no; a la nave vamos,
mas no con ella.

TODOS:

¿Aquí nos la dejamos?

MUNDO:

Sí, que fatal destino
y quizá no fatal, sino divino
allá por justos juicios que él se sabe,
permite que del Mundo desechada,
la vean todos de él desamparada
y así a la nave amigos, a la nave.


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TODOS:

¿Tan gran dolor en tus entrañas cabe?

MUNDO:

Este es dolor de juez que hace justicia.

SENCILLEZ:

¡Qué bien se echa de ver que eres Malicia,
a quien más el temor que el Amor lleva!
(Suben a la nave todos.)

MUNDO:

A Dios, hija infeliz, dispara a leva.
Y vira al mar o en su profundo velo
agonice otra vez.


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EDAD TERCERA:

¡Válgame el cielo!
¿En qué estado la tormenta
estará? ¿Pero qué miro?
En que estado estoy yo, puedo
decir mejor, si el navío
se fue a pique y es el centro
del abismo este que piso
como interpuesto entre mí
y el cielo el mar le diviso;
siendo así, que nadie vio
el cielo desde el abismo,
sino es de su abismo el centro;
como muestran pardos riscos,
duras peñas, brutos, troncos.
¿Quién pudo haberme traído
de su intrincada maleza
al enmarañado sitio?
Si fue piedad, ¿cómo falta
a las leyes del alivio,
dejándome sola? Y si
fue crueldad, ¿cómo respiro,
dejándome viva? Cielos,
sepa que me ha sucedido.
Ved que cobrar, favor es muy impío,
un sentido, a perder muchos sentidos.


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TODOS:

Vira al mar.
(Tocan en la nave el clarín.)

EDAD TERCERA:

¿Pero qué voces
hacia aquella parte he oído?

UNO:

Buen vïaje.

OTRO:

Buen pasaje.

EDAD TERCERA:

Y aún más que he escuchado, he visto
desencallada la quilla,
desplegando al aire el lino,
sin mí a la vela se hace.
¿Ha del mar? ¿Ha del navío?
¿Pescadores?


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MUNDO:

No a tus voces
esperes que enternecido
vuelva, que a fuerza del hado
áspid soy.

MALICIA:

Y los oídos
le taparé yo al conjuro
de tus lamentos.

EDAD TERCERA:

Amigos, deudos y vasallos, ¿cómo
así me dejáis?

UNO:

Movidos de que nació a ser estrago
la que nació a ser prodigio.

UNOS:

Buen viaje.


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OTROS:

Buen pasaje.

EDAD TERCERA:

Oíd, volved, no tan esquivos,
tan tiranos, tan crueles,
en un bárbaro distrito
sola me dejéis.

MUNDO:

No a mí
culpes, culpa a tu destino.

OTROS:

Ni a nosotros, pues llevados
del Mundo, la ley seguimos
de que viva el poderoso.

EDAD TERCERA:

¿En qué o cuándo os he ofendido?

TODOS:

En nacer a ser estrago
la que nace a ser prodigio.


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(Vuelve la nave desapareciendo.)
UNOS:

Buen viaje.

OTROS:

Buen pasaje.

EDAD TERCERA:

Ya apenas la voz distingo
porque no goce aún el pequeño alivio
de pensar que me oyen con oírlos.
¿Qué es lo que pasa por mí?
Decidme, cielos divinos,
sol, luna, estrellas, luceros,
montes, valles, troncos, riscos,
fieras, aves, fuentes, flores,
arroyos, mares y ríos;
¿qué me sucede?

SENCILLEZ:

(Dentro.)
¡Ay de mí!


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EDAD TERCERA:

Mas ya el eco me lo ha dicho
lo que a otro triste, supuesto
que en lastimoso gemido
me responde. ¡Qué piedad
tan propria del Mundo ha sido
dar por consuelo en un mortal conflicto
a un afligido el mal de otro afligido!
¡Quién es, veré, por saber
si quiera qué bruto ha sido;
podrá albergarme y más cuando
ve el sol, desmayando a giros,
bajar la noche!
(Sale la SENCILLEZ.)

SENCILLEZ:

¡Ay de mí!
¿Por dónde hallaré el camino
que perdí en tanta maleza?


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EDAD TERCERA:

Dime, oh tú: ¿pero qué miro?
¿Sencillez?

SENCILLEZ:

¿Señora mía?
Gracias a Dios, que contigo
he encontrado la primera,
pues dos venturas consigo,
verte una y con vida otra,
a tu letal parasismo
algún albergue buscando,
entre las breñas perdido
de este escollo, solo hallé
bestias, monstruos y vestiglos.
Y así vuelvo a que de aquí
huyamos. ¿Dónde se han ido
los demás?


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EDAD TERCERA:

¡Ay Sencillez!
Que al consuelo aun el resquicio
del ejemplar le has cerrado;
pues cuando hallar imagino
otro feliz eres tú;
con que vuelve a su principio
mi dolor, que padecerle
tú y yo, viene a ser lo mismo;
y más cuando Mundo y yo,
caudales hemos partido,
pues si Malicia y Sencillez trajimos,
yéndose ella con él, quedas conmigo.

SENCILLEZ:

¿Cómo quedar? ¿Pues qué es esto?


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EDAD TERCERA:

Si ves cuanto fugitivo
el bajel se hace a la vela,
siendo a esta tropa de vidrio
embreado paladión,
que con voz de sacrificio,
a solo abortar traiciones
a aquestas montañas vino.
Si ves cuan lejanos ya,
entre celajes y visos
mal dispensados del día,
objetos finge distintos,
pues escaseadas las señas,
ave y pez a un tiempo mismo
dará atrás, ya en cristales, ya en zafiros,
peñado un elemento y otro rizo?
¿Qué me preguntas?


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SENCILLEZ:

Pues buena
hacienda con los dos hizo,
que en un monte hemos quedado
donde, si algún lobo amigo
no se duele de nosotros
y nos recoge en su hospicio,
no hay que apelar sino a tigres,
leones y basiliscos;
porque no hay aquí otras dueñas
ni dueños; huéspedes digo,
ni huéspedas de posadas.


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EDAD TERCERA:

Con que heredando el delito
hoy de la naturaleza,
echada del paraíso,
desde aquí trasumpto soy.
Plegue a Dios, Mundo enemigo,
que ya que a diluvios de agua,
te privilegió el pajizo,
verde, rojo arco de paz,
que Dios tremoló, en indicio
de que no había otra vez
de ejecutar su castigo
por agua, sino por fuego;
tan alta suba contigo
que el fanal de ese bajel,
en una estrella encendido,
baje en diluvios de fuego;
con tan fatal precipicio
que tú en tus cenizas seas
la tumba y el obelisco.


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EDAD TERCERA:

¡Mas ay de mí!, ¿para qué
quejas ni llantos repito,
si es darle para hacer mejor camino,
agua mis ojos, viento mis suspiros?
Mas qué digo que no es
haber quedado conmigo
mi Sencillez, si a venganzas
las sinrazones remito.
Plegue a Dios que favorable
siempre el austro, el mar tranquilo,
a tan feliz puerto llegues,
que sea, si yo le elijo,
doblando a Buena-Esperanza,
el cabo, pues ha cabido
todo en ti, el de Santa-Fe,
pasando en siempre benigno
rumbo al de la Vera-Cruz,
hostia y cáliz, que vecino
verá al de Santa-María,
San Lucas, en cuyo abrigo,
con sus dos bellas esposas,
te admitan arrepentidos
de ver mis persecuciones,
Gentilismo y Hebraísmo.


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EDAD TERCERA:

Para esto sí, para esto
será a mis piedades digno,
que lo que ofendida lloro,
lo que aborrecida gimo
te ofrezca, dando en fee de tus auxilios,
agua mis ojos, viento mis suspiros.
(Dentro terremoto.)

ODIO:

(Dentro.)
Primero que a tales puertos
arribe el Mundo, perdido
el rumbo de su bonanza,
dará en mayores bajíos
la tempestad de la noche.
(Truenos.)


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EDAD TERCERA:

¿Quién, cielos, tan de improviso,
tocando al arma los truenos,
vio trabarse en los vacíos
campos del aire batallas
tan sangrientas, que a los tiros
de la artillería de rayos
tiemblen montes y edificios?

SENCILLEZ:

¿Quién lo vio, preguntas? Pues,
¿cómo pones en olvido
que estoy yo aquí y que lo veo?

EDAD TERCERA:

¿Hasta cuando, hados impíos,
me afligiréis?

AMOR:

(Dentro.)
Hasta cuando
se muestre el cielo benigno.
(Canta.)
Inspirando en mí el aura del amor divino.


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SENCILLEZ:

Sin duda por esto, este
es otro cantar, se dijo.

EDAD TERCERA:

¿Qué será que cuando a horrores
desfallecida me rindo,
me restituya a lisonjas?
(Terremoto continuado.)

SENCILLEZ:

Haber unos y otros dicho.

ODIO:

Ahora, rencores.

MÚSICOS:

Ahora, piedades.

ODIO:

Es tiempo de ansias.

MÚSICOS:

Es tiempo de alivios.


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ODIO:

Desespere a fuerza de ofensas.

MÚSICOS:

Espere y confíe a fuerza de auxilios.

ODIO:

Aumentad sus penas.

MÚSICOS:

Templad sus gemidos.
(Instrumentos.)

ODIO:

Respirando en mí el cierzo del hado esquivo.

MÚSICOS:

En mí el aura inspirando del amor divino.

EDAD TERCERA:

¿Qué es esto, Sencillez?

SENCILLEZ:

¿Quién
quieres que acierte a decirlo,
sino lo dice la Noche,
que es en quién ha sucedido?


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EDAD TERCERA:

¿Podrá ella decirlo?

MÚSICOS:

Sí.

SENCILLEZ:

Parece que ha respondido.

EDAD TERCERA:

¿Cómo lo dirá?

SENCILLEZ:

Cantando.

MÚSICOS:

Gloria a Dios en el Empíreo
y paz al hombre en la tierra.

EDAD TERCERA:

¡Qué celestiales avisos!


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(Sale la NOCHE vestida de negro, con estrellas y una hacha en la mano.)
NOCHE:

(Canta.)
Huyan las sombras del Odio, que horrible
en estas montañas buscó su peligro
y serene las nieblas la llama
de Amor, que tras él buscándote vino.
Y para que sepas a cuanto le obligan
de sus finezas los tiernos cariños
que implicara a las leyes de amante,
que fuera el Amor y no fuera fino.
De esta antorcha ilustrada los rayos
siguiendo, verás que a tanto conflicto,
como verte del Mundo arrojada,
te busca y te alberga en alcázares ricos.

EDAD TERCERA:

¿Qué alcázares, cielos, en este desierto
hallarse pudieron?


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(Sale el DÍA sobre una Torre que elevándose hace un palacio.)
DÍA:

(Canta.)
Los de este edificio,
que ya el Día en la tierra semeja
a aquel que a la esposa el esposo previno,
cuando tálamo honesto, bajando
pedazo feliz del celeste zafiro,
adornada de joyas la misma
esposa, la llama el poder que la hizo.

NOCHE:

(Canta.)
Entra, pues, que las puertas abiertas
te esperan a ser tu amparo y tu asilo.

DÍA:

(Canta.)
Entra, pues, que el esposo a buscarte
de embozo vendrá sin ser conocido.


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NOCHE:

Toma la luz y no muerta la halle.

DÍA:

Y desvelada responde a su silbo.

NOCHE:

Cuando a tus puertas le coja la noche.

DÍA:

Nevado el cabello del blanco rocío.

EDAD TERCERA:

Pues la luz de mi fee llevo,
entra, Sencillez, conmigo.

SENCILLEZ:

Sí entraré, pero sepamos,
sombras, que escucho y no miro,
¿cuándo el esposo vendrá?

LAS DOS:

Presto, que ya dar se ha oído.

MÚSICOS:

Con paz al hombre en la tierra,
gloria a Dios en el Empíreo.
(Vanse.)


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(Sale el ODIO.)
ODIO:

Qué nueva Jerusalén
es la que en el aire miro,
que parece que desciende
del cielo a ser paraíso
de la tierra, pues sus muros,
si a los relámpagos míos
puedo divisar las señas,
misteriosamente altivos
son amatistas, topacios,
crisólitos y jacintos.
El foso que los guarnece
mar es de cuajado vidrio,
siendo sus calles y plazas
losas de cristales limpios.
Doce puertas, tres a oriente
tiene su hermoso recinto,
a poniente tres, y tres
al austro a quien han ceñido
las tres del septentrión.


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ODIO:

¡Oh! ¡No sean doce tribus,
a quien tengan después doce
apóstoles en su juicio!,
¡qué mal hice (¡ay infeliz!)
en averiguar fingidos
conceptos que verdaderos
les van saliendo a los siglos!
Nunca yo hubiera dejado
aquel fabuloso libro,
en que la tercera hija
había de ser al peligro
de los mares entregada;
pues allá hubiera antevisto,
que Amor la amparase; pero
no he de darme por vencido,
pues quedan en mi favor
el romano y el judío
imperio; yo sabré, puesto
que ambos en busca han salido
del Mundo al mar y fluctúan
todos en su inquieto abismo,
derrotarlos a que vengan
donde de nuevo ofendidos
traten destruir. Mas esto
el tiempo habrá de decirlo,
ya que a mí no me permite
quedar en estos distritos
el temor de aquella voz,
que dar en su amparo dijo.


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ELLA y MÚSICOS:

Con paz al hombre en la tierra,
gloria a Dios en el Empíreo.
(Vase y salen del palacio la EDAD TERCERA y la SENCILLEZ como admirados.)

EDAD TERCERA:

Sencillez, ¿viste en tu vida
igual fausto, igual riqueza,
majestad, pompa y grandeza
como la que en sí escondida
tan bella fábrica ve?

SENCILLEZ:

Si el Mundo no la tenía
antes, ¿cómo o cuándo había
de haberla visto?


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EDAD TERCERA:

No sé
si de aquel desmayo o sueño,
pasmo o delirio, el pavor
dura, que ver el favor
y no del favor el dueño.
Cuando de lo agradecido
a ninguno le ha pesado,
más parece bien soñado,
Sencillez, que acontecido.

SENCILLEZ:

Llama por si no nos vio
su gente entrar hasta aquí.

EDAD TERCERA:

Ha del Alcázar, ¿no hay gente
en él?

MÚSICOS:

Sí.


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EDAD TERCERA:

¿Gente hay y no llega a dejarse
ver?

MÚSICOS:

No.

SENCILLEZ:

¿Es cosa de encantamiento?

EDAD TERCERA:

¿Quién igual confusión vio?

SENCILLEZ:

Ya otra vez dije que yo....

EDAD TERCERA:

Si solo ha de hablarme el viento,
sepa quién o cómo aquí
mi errado paso guio
y si a este palacio entrando
erré.

MÚSICOS:

No.


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EDAD TERCERA:

¿Luego bien puedo albergarme
en él?

MÚSICOS:

Sí.

EDAD TERCERA:

¿Pues cúyo es?

MÚSICOS:

De una fineza.

EDAD TERCERA:

¿Quién le labró?

MÚSICOS:

Una fe pura.

EDAD TERCERA:

¿Quién le habita?

MÚSICOS:

Su hermosura.

EDAD TERCERA:

¿Quién le vive?


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MÚSICOS:

Su belleza.

EDAD TERCERA:

Ya es mi confusión mayor;
¿para quién se fundó aquí
su fábrica?

MÚSICOS:

Para ti.

EDAD TERCERA:

¿Quién fue su artífice?

MÚSICOS:

Amor.

EDAD TERCERA:

Otra y mil veces dudó
el alma. ¿Amor para mí
palacios tan bellos labrar
pudo?

MÚSICOS:

Sí.


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EDAD TERCERA:

¿Pues qué Amor es ese que
yo no sé?
(Sale AMOR y mata la luz.)

MÚSICOS:

Yo, y aunque cuando a verte llego,
matar la luz suena a error
decir que soy el Amor
y trato de apagar fuego,
en sabiendo cual ha sido
el que a mí más me ha ilustrado,
quizá verás, que apagado,
te alumbra más que encendido.
Oye, pues.

EDAD TERCERA:

Primero di
que traigan luz, sepa a quien
he de oír.

AMOR:

No te está bien.


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SENCILLEZ:

Estarame bien a mí,
que tengo miedo.

EDAD TERCERA:

¿Por qué
ha de estarme mal mirar
si he de oír?

AMOR:

Porque es quitar
los méritos a la fe,
el oído es tu sentido;
y así, sin llegar a ver,
oye y cree; que hoy ha de ser
todo el triunfo del oído.
(Cantando AMOR.)
Bello prodigio a quien
el Mundo echa de sí,
por odios del hebreo,
por ceños del gentil.
Desde el principio y antes
de los siglos te vi,
y tan primer principio,
que nunca tendrá fin.
Desde allí tan tu amante
quedé que he de cumplir
lo del morir de amor
que otros suelen decir;
pues por mí se dirá.


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MÚSICOS y AMOR:

Y con verdad, que fui
a quien el Mundo vio
muerto de amor por ti.

AMOR:

Díganlo, aunque me enojen
los celos de un jardín
cuando alguien en sus flores
ensangrentó el matiz,
no dejar en tu busca
por eso de venir
de estos nevados montes
pisando la cerviz.
Que el día que afligida
necesitas de mí,
no fuera noble amor,
si diera a presumir
que por él se decía.


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AMOR y MÚSICOS:

Que como otros civil
quejas de lo celoso
vengaba en lo infeliz.

AMOR:

En tu busca, pues, vengo
en traje humilde y vil
de mi patria, dejando
el solio de zafir;
y aunque por el camino
mil ansias padecí
de humanas propensiones
y alguna hasta sentir
hambre, sed y cansancio,
todo siendo por ti
lo hizo fácil mi amor,
que no se ha de argüir
del mío, como de otros.


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AMOR y MÚSICOS:

Que en la amorosa lid
triunfa sin merecer
quien lidia sin sentir.

AMOR:

Y pues yo te acompaño,
vuelve a restituir
el céfiro a tu aliento
y a tu rostro el carmín,
que en este ilustre alcázar,
templo puedo decir,
puesto que a tu deidad
sus aras construí,
casta esposa desde hoy
conmigo has de vivir,
en cuya eterna edad,
dulcemente feliz,
dirán sus primaveras...


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MÚSICOS y AMOR:

...que en su ameno confín,
de doce meses, solo
conocen al abril.

AMOR:

Sin invierno, el verano
saldrán a recibir
todo el año apacibles
alba y aurora, a fin
de si acaso querrás
tú con ellas salir,
a ver de tus campiñas
el ameno país,
en cuya competencia
los dos verante abrir
en palacios de nácar
ventanas de rubí.
Sobre cual más te obliga.


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AMOR y MÚSICOS:

Lidiarán entre sí
la aurora con llorar
y el alba con reír.

AMOR:

Saldrás, pues, y verás
cruzar de mil en mil
arroyos del Cedrón
por viñas de Engadí.
Regar verás hermosas
fuentes de Rafidín
los cedros de Cadés,
las palmas de Setín.
Pasará la mañana
y cuando en su cenit
el sol llegue a la siesta,
saldrá el alba sutil
en catres de esmeralda.


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AMOR y MÚSICOS:

A sus sombras mullir
transportines de rosa
en catres de jazmín.

AMOR:

Al transmontar la tarde,
cuando ya quieran ir
a la choza el pastor
y el ganado al redil,
de embozo a tus umbrales
me hallarás porque así
siempre he de estar contigo
y no quiero de ti
más de creer que es obra
de Amor, sin inquirir
si debajo de un blanco
velo y un terso viril
está ya el dios de Amor.


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AMOR y MÚSICOS:

No ignoto para ti,
cuando más fe que al ver
le prestes al oír.

EDAD TERCERA:

Tanto tu dulce voz
arrebata tras sí,
que haré poco en creerte
que quien supo venir
tan firme a consolar,
¿para qué ha de afligir?

AMOR:

Pues como tú me creas
sin ver, haré por ti
tal fineza de Amor,
que dé en sacro festín
de mis bodas a cuantos
a ellas quieran venir,
tan preciosos manjares
que lleguen a incluir
en la espiga de Ruth,
de Caleb en la vid,
el vino de Canaán,
con el maná de Sim.


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EDAD TERCERA:

Pues si es que has de llamar
a él convidados.

AMOR:

Di.

EDAD TERCERA:

Temo que te parezca
presto para pedir.

AMOR:

No es que en mí no se da
tiempo.

EDAD TERCERA:

Pues siendo así,
no por la vanidad
de que me ven a mí
dichosa en tu poder
por el consuelo, sí
de que a ti te conozcan,
haz que quien haya de ir
a convidar convide
a mis hermanas y
padre y esposos tengan
la dicha de venir
llamados a tus mesas.


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AMOR:

Mis puertas se han de abrir
a todo el mundo a él
y a ellos verás aquí
muy presto, que licencia
ya a que los traigan di,
quien piensa que los trae
a más contrario fin.
Pero mira que no
lleguen a pervertir
tu fe las dos Edades
que te echaron de sí;
que siendo tú Tercera
Edad del Mundo, en ti
conservando mi gracia
verás constituir
de ella la ley tercera
en quien vivas feliz.


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AMOR:

Mas si comunicadas
la hebrea y la gentil,
te perviertes, advierte
que verás convertir
toda esta pompa en vana
sombra, caduca y vil;
y para que conozcas
que a tan glorioso fin
muchos he de llamar
y pocos elegir;
oye esa voz.

TODOS:

Amaina.


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MUNDO:

Amaina hasta salir
la aurora, no la noche
nos llegue a destruir
en algún bajío.

TODOS:

Amaina.

AMOR:

Ya empiezan a venir.

EDAD TERCERA:

Dame licencia a que
los salga a recibir.


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AMOR:

(Canta.)
Mejor será te hallen,
pues le hizo para ti
Salomón en el trono
a quien docto buril
sobre garras de oro
dio sillas de marfil.
Siéntales a tu mesa
y que coman, les di
en blanco pan, en quien
realmente he de asistir,
siendo su especie el velo
que me haya de cubrir,
del dios de Amor tu esposo;
carne y sangre. Y a mí,
cuando vuelva la noche
me espera en tu jardín,
que después de la cena
será Getsemaní,
que, a fuer de amante, quiero...


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AMOR y MÚSICOS:

...a uno y otro acudir,
con irme de aquí ahora
y no faltar de allí.
(Vase.)

EDAD TERCERA:

Oye, espera. Ausentose
porque empezó a salir
el alba. Cielos, ¿qué es
lo que pasa por mí?
¿En fin, que no he de ver
y que solo he de oír?

SENCILLEZ:

Si con eso consigues,
hermosa emperatriz,
de este alcázar alegre
y gozosa vivir;
siendo una hija tercera,
¿qué temes?


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EDAD TERCERA:

Que haya en mí
algún rebelde afecto
que intente destruir
mis desdichas. ¿Mas qué digo?
Ven, Sencillez, tras mí,
que como tú me asistas
poco importa venir
esas gentes a quien
oigo en el mar decir.
(Vuelve la nave con el MUNDO y los demás.)

MUNDO:

Amaina, amaina y pues ya
con la aurora ver se dejan
de los vecinos celajes
las cumbres, a tierra, a tierra.

UNOS:

A tierra.


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OTROS:

A tierra.

HEBRAÍSMO:

Y pues haciendo los vientos
blanda paz o breve tregua
con sus mares, donde siempre,
Mundo, se corre tormenta;
a esta habemos arribado
a pesar de la violencia.
Sepamos qué tierra es, ya
que por saber donde llevas
la sacrílega hermosura,
bárbara enemiga nuestra,
hechos al mar te seguimos
temerosos de que sea
ocultarla de nosotros
sin castigar las ofensas
con que nuestras religiones
ofende, ultraja y desprecia.


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MUNDO:

Ya a eso os satisfice, pues
por templar las iras vuestras,
os dije cómo en la isla
más despoblada y desierta
la arrojé de mí al estrago
de las aves y las fieras,
a cuya saña estará
ya despedazada y muerta.
Y para que lo veáis,
ya que no sin providencia
aquí el temporal nos trajo
y yo a ver mis ansias vuelva;
este es el mismo peñasco
donde quedó; entre sus breñas
la buscad, veréis que solo
encontráis, vengados de ella,
de su difunta hermosura
alguna ceniza en prendas.


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EDAD SEGUNDA:

¿Cómo es posible diciendo
que en árida, inculta y yerta
isla la desamparaste,
decir ahora que es esta
que tan florida y hermosa
a la primer luz se muestra
del alba?

GENTILIDAD:

¿Cómo es posible
decir que solo había en ella
nocturnas aves y fieros
monstruos, si vemos que pueblan
en la verde amenidad
de su joven primavera
dulces pájaros las copas,
blandos vellones las selvas?

EDAD PRIMERA:

¿Y cómo es posible, en fin,
que inhabitada isla sea?


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HEBRAÍSMO:

¿Y más con un edificio
tan sumptuoso que llega
casi a medir los estremos
que hay entre el cielo y la tierra,
pues nace en flores y sube
a coronarse de estrellas?

MUNDO:

Bien dudáis, yo perdí el tino
que traía, que estas señas
desconozco.

TODOS:

¿Pues qué isla
es, ya que esotra no sea?

MUNDO:

No lo sé, que no llegué
en mis ámbitos a verla,
hasta hoy.

TODOS:

Siendo el Mundo, ¿puedes
dudar lo que en ti contengas?


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MUNDO:

Es que es fábrica del cielo
quizá y no del Mundo esta.

GENTILIDAD:

Sin duda Júpiter hizo
o alguna deidad suprema
su recreación, para cuando
tal vez del cielo descienda.

HEBRAÍSMO:

¡Que como Gentil hablaste!
¿No es más fácil que se crea,
ser el primer paraíso
de quien la Naturaleza
también salió desterrada?

EDAD PRIMERA:

Todos los discursos cesan
con averiguarlo.

EDAD SEGUNDA:

Dices
bien, lleguemos a sus puertas.


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TODOS:

Ha del Alcázar.

MÚSICOS:

(Dentro.)
¿Quién llama?

TODOS:

¡Qué sonoras voces tiernas!

GENTILIDAD:

Bien vi yo que sea deidad.

HEBRAÍSMO:

Yo, que paraíso sea.

LAS DOS:

Derrotados peregrinos
del mar.

MÚSICOS:

Vengan norabuena,
norabuena vengan,
donde de estos montes
conozcan la bella
deidad, que de Amor
ser esposa espera.
Vengan norabuena.


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EDAD TERCERA:

¿Norabuena vengan?,
y pues para que
fijo norte tengan
cuantos naufragando
las ondas navegan
del mar de la vida;
la fábrica bella
es de este palacio.
Abridles las puertas,
repitiendo alegres,
en voces diversas.
(Ábrense las puertas de la torre y se ve la EDAD TERCERA en un trono con la MÚSICA y la SENCILLEZ y Acompañamiento.)

EDAD TERCERA y MÚSICOS:

Vengan norabuena,
norabuena vengan.

LOS DOS:

¡Qué es esto, dioses, que miro!


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LAS DOS:

¿Mi hermana, cielos, no [es] esta?

MUNDO:

¿Cómo en tan sagrado solio
vive la que juzgué muerta?

HEBRAÍSMO:

¡Qué honor!

EDAD SEGUNDA:

¡Qué lustre!

GENTILIDAD:

¡Qué pompa!

EDAD PRIMERA:

¡Qué majestad!

MUNDO:

¡Qué grandeza!

LOS DOS:

¡De absorto no oso el mirarla!

LAS DOS:

¡De suspensa no oso verla!

MALICIA:

¿Qué es esto, Sencillez?


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SENCILLEZ:

Esto es que quedó su inocencia
sin ti, Malicia, y conmigo,
y hubo quien la favorezca.

EDAD TERCERA:

¿Qué os admira, qué os espanta
el verme en real trono puesta,
si el esposo que esperé
me ampara cumpliendo aquella
real palabra de que había
de allanar las asperezas
de los montes y dejarse
ver en las playas desiertas?
¿Bien pensaréis que me tengo
de vengar cuando en mi esfera
os miro? Pues no, que antes
amorosamente tierna
a todos daré los brazos.
Llegad, pues, hermanas bellas,
llegad todos, pues a todos
cuantos con el Mundo vengan
a mis umbrales dirán
en ecos voces diversas.


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EDAD TERCERA y MÚSICOS:

Vengan norabuena,
norabuena vengan.

MUNDO:

Al mirarte, en alegría
se convierte mi tristeza.

EDAD PRIMERA:

De verte tan venturosa
yo, no a ti, sino a mí mesma
me doy el parabién. Miento,
(Aparte.)
de envidia el alma revienta.

EDAD SEGUNDA:

(Aparte.)
Yo no menos fina estimo,
que tantas venturas tengas.
De ira y cólera la voz
con las palabras no acierta.


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HEBRAÍSMO:

(Aparte.)
Yo no hallo a tantos aplausos
parabienes que convengan,
mil siglos los goces (¡qué ansia!)

GENTILIDAD:

(Aparte.)
Lo mismo digo (¡qué pena!)

EDAD TERCERA:

Entrad, pues, porque veáis
que aún es más mi dicha que esta;
venid, veréis mis palacios,
mis jardines, mis riquezas,
adornos, joyas y galas.
Y mirad puestas las mesas
en que se han de celebrar
mis bodas, que aún no están
hechas, hasta confirmar en gracia
la fee de la Edad Tercera.


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MUNDO:

Sí; pero ¿cómo el esposo
verse ni hablarse no deja?

EDAD TERCERA:

Como es su deidad tan suma,
su majestad tan inmensa,
su ser tan incomprehensible,
tan no medida su esencia,
que en sombras me habló hasta aquí;
más según dijo, en la cena,
debajo de un blanco velo
estará. Las voces vuelvan
y llegad, pues esta pompa
y majestad ya es tan vuestra
como mía.


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(Ábrese el cenador y se ven mesas y aparadores, con hostia y cáliz.)
HEBRAÍSMO:

No es razón,
si como dijiste, esperas
en esta cena a tu esposo,
habiendo de hallarse en ella,
el que nos halle sentados.
Esperemos a que venga.

SENCILLEZ:

Siempre vi ser el Hebreo
persona de mucha espera.

EDAD TERCERA:

A no estar en ella ya,
tampoco yo os lo dijera.

TODOS:

¿En ella está ya?

EDAD TERCERA:

Sí.

TODOS:

¿Dónde,
que ninguno hay que le vea?


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EDAD TERCERA:

Debajo de las especies
de aquella cándida oblea,
que es el velo que le cubre,
está con real asistencia
en alma y cuerpo.
(Sale el ODIO.)

ODIO:

Ahora es tiempo
de que mi espíritu encienda
todos los suyos; qué dura.
(Anda el ODIO como inspirando en ellos.)

TODOS:

Qué dura.

ODIO:

Proposición es aquesa,
¿qué hacernos quieres creer?

TODOS:

Proposición [es aquesa,
¿qué hacernos quieres creer?]


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EDAD TERCERA:

La de la última fineza
que hace por mí el dios de Amor,
cuando sus bodas celebra,
dando antes de consumarlas,
su carne y su sangre mesma
debajo de un blanco velo.

TODOS:

No prosigas, cesa, cesa.

HEBRAÍSMO:

Déjame a mí hablar por todos.
Si tu oído lisonjea
la blanda voz de su Amor,
creelo tú, mas no pretendas
que lo creamos nosotros;
que es, como dijo mi lengua,
muy dura proposición
que el pan carne y sangre sea.
Y si a costa de imposibles
algún horror te festeja
y sin más examen tú
lo crees, creelo norabuena,
que yo solo creeré
una obra tan suprema;
pero si viene a mis manos
le daré muerte cruenta
por tal escándalo.


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GENTILIDAD:

Y yo
te firmaré la sentencia.
Ven Sinagoga.

HEBRAÍSMO:

Ven tú,
Gentilidad.

GENTILIDAD:

No la veas.

HEBRAÍSMO:

No la oigas.

LAS DOS:

Claro está.

EDAD PRIMERA:

Que no he de oírla.

EDAD SEGUNDA:

Ni verla.


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TODOS:

Buen Dios te buscó en los montes.

HEBRAÍSMO:

Dios, que sin luz te habla a ciegas.

GENTILIDAD:

Dios, que debajo de velos
hacerte creer intenta
que realmente está.

EDAD SEGUNDA:

Y pues eres
tan bárbara.

EDAD PRIMERA:

Y pues tan ciega
estás.

HEBRAÍSMO:

Pues tan engañada
vives.


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GENTILIDAD:

Pues eres tan necia.

EDAD PRIMERA:

Quédate con tus tesoros.

GENTILIDAD:

Quédate con tus riquezas.

EDAD SEGUNDA:

Quédate con tus jardines.

HEBRAÍSMO:

Con tus palacios te queda.

TODOS:

Que nosotros no lo hemos
de creer hasta que se vea.
(Vanse.)

ODIO:

¡Oh si sobre aquesto hiciese
que a mis letargos se duerma
su Sencillez!


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SENCILLEZ:

¿Cómo, dime
Malicia, sin ti se ausentan?

MALICIA:

Como no puedo moverme,
que aquí arraigada me dejan.

EDAD TERCERA:

¿Mundo?

MUNDO:

No me digas nada,
que en cuestiones tan opuestas
pasma el Mundo y deja a todos
que lo que quisieren crean.
(Vase.)

SENCILLEZ

Estraño sueño me ha dado
y que me rinda a él es fuerza.
(Vase.)


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EDAD TERCERA:

Que me dejase, ¡ay de mí!,
cuando desdichada era,
el Mundo, no es novedad;
mas cuando dichosa es nueva
cosa. ¿De cuándo acá el Mundo
tras sí el feliz no se lleva?
¿Qué fuera hacerme dudar
al verle hacer de mi ausencia
siguiendo a los más, que no
lo soy y que razón tengan
en no creer un prodigio
tan estraño? Tente, lengua,
no lo pronuncies. Mas cielos,
¿cómo puedo hacer violencia
a tantos afectos como
en mí todo un siglo engendra?
¿Soy yo aquí más que una edad,
hija del Mundo tercera?


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EDAD TERCERA:

Sí, pues que soy la elegida,
para que en mí se establezca
la tercera ley de gracia.
¿Y qué importa, no siendo ella,
pues hasta ahora no soy
la esposa, que saber quiera
de quien lo soy? ¿Pues no es esto
más que apurar las diversas
opiniones que ha causado
que Amor a buscarme venga,
cuando desierta era toda
la humana naturaleza?
Y pues como ley, no yerro
en hacer una experiencia
sino como un individuo
particular, que habrá en ella
que lo quiera examinar;
¿qué mucho que me resuelva,
Sencillez?


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MALICIA:

Dormida está
y pues que la noche cierra
por ella responderé;
¿qué me mandas?

EDAD TERCERA:

Que me tengas
aquí encendida la luz
que Amor me apagó y alerta
a cuando yo te la pida.

MALICIA:

Si haré, logre mi cautela,
puesto que habla con Malicia,
cuando con Sencillez piensa.
(Vase y sale el AMOR con una cinta blanca en el rostro.)

AMOR:

Ya una vez en blanco velo
disfrazado bien es venga
con él a verte, pues es
el traje en que siempre eterna
contigo me has de tener.


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EDAD TERCERA:

¿Pues no bastaba la negra
noche, Señor, para que
con solo oírte te crea?

AMOR:

Sí, pero como esta es ya
la gala de mi fineza,
con ella vengo esta noche.
Entre estas flores te sienta
y dime tus convidados,
¿qué han dicho de aquella cena?

EDAD TERCERA:

¿Tú no lo sabes?

AMOR:

Sí sé;
(Siéntanse.)
mas quiero que lo refieras
tú, mientras entre estas ramas
las músicas nos diviertan.


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EDAD TERCERA:

Han dicho que es un prodigio
tal, que nadie hay que se atreva
a acercarse a él.

AMOR:

Si naciese
de temor esa advertencia,
aún menos fuera su error.

EDAD TERCERA:

A aquesa causa, las mesas
no se han alzado, esperando
que otros convidados vengan.

AMOR:

Ya que eso dijeron otros,
¿tú qué has dicho?

EDAD TERCERA:

Que es inmensa
tu gran liberalidad.

AMOR:

Oye, que a cantar empiezan.


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EDAD TERCERA:

¿No los ayudarás tú?

AMOR:

Sí, que es auxilio y es fuerza.

MÚSICOS:

Ay mísera de ti, Naturaleza.

AMOR:

Ay mísera [de ti, Naturaleza.]

MÚSICOS:

Ay mísera de ti, si a dudar llegas.

AMOR:

Ay mísera [de ti, si a dudar llegas.]
¿Qué te parece?

EDAD TERCERA:

Muy bien.

AMOR:

¿Has entendido la letra?

EDAD TERCERA:

Sí la he entendido, pues dice
hablando en común con ella.


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EDAD TERCERA y MÚSICOS:

Ay mísera de ti, Naturaleza.

EDAD TERCERA:

Pero no sé por qué causa,
por mí el decir hoy se entienda.

EDAD TERCERA y MÚSICOS:

Ay mísera de ti, si a dudar llegas.
(Duérmese AMOR.)

EDAD TERCERA:

Cuando yo... ¿pero qué miro?
Parece que al sueño entrega
los sentidos.

AMOR:

Aunque yo
duermo, mi corazón vela.

EDAD TERCERA:

Buena ocasión se me ofrece
a que sin velo le vea.
¿Sencillez?


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(Sale la MALICIA con el hacha encendida.)
MALICIA:

¿Qué mandas?

EDAD TERCERA:

Dame
la luz.

MALICIA:

Aquí está.

EDAD TERCERA:

¿Con ella vienes tú?

MALICIA:

Sí, porque está
en profundo sueño envuelta
la Sencillez y porque
no te haga falta, con ella
vengo yo.

EDAD TERCERA:

Mucho me dice
ver en ocasión como esta
a la Sencillez dormida
y a la Malicia despierta.


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MÚSICOS:

Ay mísera de ti, Naturaleza.

EDAD TERCERA:

Pero nada me acobarde,
corra el velo. ¡Qué belleza!
(Descúbrele el rostro.)

MÚSICOS:

Ay mísera de ti, si a dudar llegas.

EDAD TERCERA:

¡Qué hermosura! El dios de Amor
fue sin duda el que en la esfera
de otro jardín, antes de ahora
me adornó de flores bellas.
¡Feliz yo! Llegue a tocarle
por si acaso es de mi idea
ilusión.

AMOR:

Mujer, ¿qué has hecho?


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(Despierta. Hay gran terremoto desapareciendo palacios, jardines, mesas y aparadores.)
EDAD TERCERA:

¡Temblar el cielo y la tierra!

MÚSICOS:

¡Ay mísera de ti, Naturaleza!

AMOR:

¡Ay mísera de ti, que a dudar llegas!
En fin, ¿has querido...

EDAD TERCERA:

¡Qué ansia!

AMOR:

...no creyéndome...

EDAD TERCERA:

¡Qué pena!

AMOR:

...creer a tus ojos...

EDAD TERCERA:

Qué angustia!

AMOR:

...más que a mi voz?


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EDAD TERCERA:

¡Qué violencia!

AMOR:

Que volviéndote al primero
estado de tus miserias,
desaparecieron cuantos
bienes, pompas y riquezas
pudiste esperar de mí,
oyendo solo entre ellas.
(Terremoto.)

MÚSICOS y AMOR:

¡Ay mísera de ti, Naturaleza!
¡Ay mísera de ti, si a dudar llegas!
(Vase el AMOR, sale el ODIO y cae la Naturaleza en sus brazos.)

EDAD TERCERA:

Oye, espera. ¡Mas ay triste
que el corazón desalienta!
¿Dónde a dar voy?

ODIO:

En mis brazos.


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EDAD TERCERA:

¿Qué miro? Di con la fiera
también de esotro jardín,
¿quién eres?

ODIO:

¿Quién quieres que sea,
habiéndose ido el Amor,
sino el Odio?

EDAD TERCERA:

¿Tan apriesa
pasa del Amor al Odio
el miserable que peca?

ODIO:

Sí, que no se da más tiempo
entre la gloria y la pena,
que el instante de un pecado.

EDAD TERCERA:

¿Luego por la razón mesma
el instante de un pequé,
pues no ha de darse más fuerza
al vicio, que a la virtud,
podrá hacer que a mi ser vuelva?


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ODIO:

Sí, pero tarde será,
cuando contra ti se alteran
montes y mares.
(Terremoto, y salen por diversas partes todos con asombro.)

TODOS:

(Dentro.)
¡Qué asombro!

HEBRAÍSMO:

¡Qué confusión!

EDAD SEGUNDA:

¡Qué violencia!

GENTILIDAD:

¡Qué prodigio!

EDAD PRIMERA:

¡Qué portento!

MALICIA:

¡Qué desdicha!


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MUNDO:

¡Qué tragedia!

TODOS:

¿Qué ha sido esto?

EDAD TERCERA:

Haber perdido
mis dichas.

HEBRAÍSMO:

Mira si eran
fingidas.

EDAD SEGUNDA:

¿Adónde están
tus palacios y grandezas?

EDAD PRIMERA:

¿Qué se hicieron tus jardines?

GENTILIDAD:

¿Dónde se fueron tus mesas?

HEBRAÍSMO:

¿Adónde están tus adornos?


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TODOS:

¿Qué es de todas tus riquezas?

EDAD TERCERA:

Todas se las llevó el viento
de una incredulidad necia,
de mi Sencillez dormida
y mi Malicia despierta;
pero no me desconfían,
pues puedo volver a ella.

TODOS:

¿Cómo?

EDAD TERCERA:

Pidiendo perdón
de mi culpa, con protesta
de que crea lo que oiga
y no lo que mire crea.
(Vuelven a verse palacios y jardines, aparadores y mesas y en ella el AMOR con cáliz y hostia.)

TODOS:

Será en vano.


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AMOR:

No será,
que si arrepentida llega
a llorar su culpa, soy
Amor y escucharla es fuerza
en fee de aquella palabra
que a cualquier hora que vuelva
confesando su pecado
hallará puesta esta mesa.
Y así, sube a ella con cuantos,
con este ejemplo, pretendan
saber que como confiesen
su culpa, la tendrán puesta.

HEBRAÍSMO y EDAD SEGUNDA:

No seré yo ese, que tarde
será cuando me arrepienta.

GENTILIDAD y EDAD PRIMERA:

Yo sí, que a tanto prodigio
de Amor es bien me convenza.


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Psiquis y Cupido Pedro Calderón de la Barca


EDAD TERCERA:

Pues sube, Gentilidad,
conmigo.

AMOR:

Ella la heredera
será de la viña que
perdió por su inobediencia
la Sinagoga.

EDAD TERCERA:

¿No vienes,
Mundo, tú?

MUNDO:

En partes diversas
dividido, vivir quiero
con quien dude y con quien crea,
hasta que solo un rebaño
y un pastor el Mundo tenga.
(Vase.)


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Psiquis y Cupido Pedro Calderón de la Barca


ODIO:

Y yo hasta entonces, tras ti
andaré con mis cautelas,
previniéndome de otras,
ya que me salió mal esta.
Y con el nombre de Psiquis
sesiones de la fe sientan.

SENCILLEZ:

Poco te valdrán, si tristes
voces en alegres trueca
el dolor, cuando repitan,
mudando el tono y la letra.

TODOS y MÚSICOS:

Venturosa de ti, Naturaleza,
venturosa de ti, pues a creer llegas
cuando en tu Edad Tercera
en ti Amor ley de gracia da a su iglesia.

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