Protocolo Urrutia


1.-El general Monagas se pondrá, por escrito, a disposición del gobierno, protestando al mismo tiempo no tomar parte en ningún plan que se oponga a la mira de la revolución: este escrito será trasmitido por el señor Encargado de Negocios de Francia al Gobierno de la República, cuyos miembros todos empeñan su palabra de que no será el general Monagas sometido a juicio, ni en manera alguna vejado, sino que antes bien se le tratará con todo decoro y miramiento.

2.-El gobernador de la provincia le acompañará a una casa particular, pudiendo también acompañarle el señor ministro francés o cualquiera otro miembro del Cuerpo Diplomático que lo desee.

3.-Habrá una guardia en la puerta con el fin de evitar todo vejamen, y dentro de la casa dos personas respetables, comisionadas por el gobierno para cuidar de que el general Monagas sea bien tratado, e impedir todo desmán o insulto contra su persona.

4.-Podrán vivir en compañía de dicho señor general, su esposa y su hijo doctor don José Tadeo, y entrar y salir cuanto les plazca, sus hijas, los miembros del Cuerpo Diplomático y todas aquellas personas que no inspiren al gobierno ningún recelo.

5.-El gobierno responde de la seguridad del general durante el tiempo que permanezca en esta habitación: el señor Urrutia no puede fijar cuántos días durará esta detención, ni cree que es decoroso para el gobierno fijar su término, pero empeña su palabra, a nombre suyo y de todo el Gabinete, que será muy corta; prometiendo, además, de hacer todos los esfuerzos posibles para abreviarla. También afirma el señor Urrutia que cualquiera sugestión o insinuación del Cuerpo Diplomático, encaminadas a abreviar la permanencia del general Monagas en el país, serán acogidas con la más alta consideración por el actual Jefe del Estado.

6.-Expirado el plazo, no fijo, pero sí muy corto, se dará al general Monagas pasaporte y un salvoconducto para trasladarse con su familia al punto del extranjero que elija, mientras que el nuevo gobierno lo estime necesario a la tranquilidad del país.'

7.-El gobierno garantiza su seguridad hasta que salga del territorio nacional.

8.-El Cuerpo Diplomático, individual y colectivamente empeña su palabra de hacer todos los esfuerzos que quepan en la esfera de su acción moral sobre el general Monagas, para que las promesas hechas por éste al gobierno provisional de la República en su carta de sumisión sean efectivas.