Prólogo (Domador de Pulgas)

El domador de pulgas (1936) de Max Jiménez
Prólogo


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PROLOGO


L

os libros no son material fijo. Los libros mejoran o se descomponen con el tiempo. Libros de actualidad maravillosa, se van perdiendo en el horizonte de los años; otros son como resucitados que se alimentan de los siglos.

La obra de arte es un esfuerzo puesto sobre el tiempo, siempre trascendental desde el punto de vista de la creación.

Generalmente un libro no corresponde a nuestros deseos, o por lo menos no debería corresponder, porque el destino y lo que se es, son más fuertes que la voluntad. Puede ser peor o mejor, cuando el artista sea espectador de su propio trabajo.

Lo del bien y el mal actual, que tanto nos atormenta, parece perder eficiencia, ante la terrible e inevitable medida del tiempo.

Me pregunto, cuál ha de ser la definitiva manifestación artística de cada uno. Las artes cada vez se me presentan más encadenadas.

Soy amigo de los cambios de oficio radicales, a los cuales creo que debe mucho de su vida la sensibilidad Empero, soy enemigo de la aplicación a diversas artes, en el mismo lapso, y desde luego con la misma energía.

Me parecen permisibles, las actividades dentro de la misma familia: la pintura y la escultura, la prosa y el verso.

Otros motivos impulsan al trabajo, y a exponerlo en libro, y es, una cierta y mayor independencia, adquirida sobre los años pasados. Ya los prólogos no parecen pedir misericordia, vive la obra de arte en independencia actual y sobre el tiempo.


M. J.