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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.



CXIIIEditar

POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?Editar



L' homme est perissable. II se peut; mais
périssons en resistant, et si le néant nous est
reservé, ne faisons pas que ce soit une justice.

SENANCOUR. Obermann. lettre XC.




Por si no hay otra vida después de esta
haz de modo que sea una injusticia
nuestra aniquilación; de la avaricia
de Dios sea tu vida una protesta.

Que un anhelo sin pago así nos presta
y envuelto de su luz en la caricia
el dardo oscuro que al dolor enquicia
en la raíz del corazón asesta.


Tu cabeza, abrumada del engaño,
en la roca descansa que fué escaño
de Prometeo, y cuando al fin te aplaste

la recia rueda de la impía suerte,
podrás, como consuelo de la muerte
clamar: «por qué, mi Dios, me abandonaste?»

S. 9 XII 10.