Política de Dios, gobierno de Cristo: 368

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



No pasen, Señor, sin reparo las palabras con que San Pedro Crisólogo definió el buen soldado (lo mismo se entiende del vasallo). Dice que pregona las victorias, que calla las desdichas, que dice las hazañas y disculpa las pérdidas. ¿Puede creerse, sino es de malos soldados y de ruines vasallos, que pregonen las pérdidas y vencimientos de su príncipe, y callen los triunfos, las hazañas y las victorias? ¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres! Ningún afecto lo dijo con tan grande razón. Vemos no sólo que pregonan las ruinas y las calamidades, sino que las desean; no sólo callan las victorias y las felicidades, sino que las contradicen: no las creen; poco he dicho, se entristecen oyéndolas: pídense albricias de las calamidades, y danse pésames de los sucesos prósperos: si suceden desastres, los creen; si no, los inventan. No sé si otra vez se ha visto y oído tan portentosa maldad; empero hoy se oye y se ve. Nadie les pregunte la causa, porque cometerán mayor delito; que el ingrato es peor cuando se disculpa. Cristo enseñó a vencer huyendo, Cristo a vencer con la paz, Cristo a vencer con morir.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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