Política de Dios, gobierno de Cristo: 367

Capítulo XXIII Sección 2ª
Pág. 367 de 389
Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



He acabado la primera parte de la milicia divina, en que Dios hacía la guerra con la guerra: síguese la segunda parte, en que, Dios y hombre, Cristo nuestro Señor hizo la guerra, con la paz, a la misma guerra. Sólo de Cristo, Dios y hombre, se puede aprender esta paz belicosa. Nació publicando la paz en la tierra; y en prendas de que era rey pacífico, nació en tiempo de paz universal, y nació para hacer guerra al mundo, a la muerte, al pecado y al infierno: enemigos tan poderosos y aunados, que ningún otro príncipe dejó de ser vencido, si no de todos, de algunos, en naciendo. Armó contra la vida de Cristo Jesús la envidia al rey Herodes, que le buscó para darle muerte, con los soldados y armas que en los inocentes derramaron la leche que apenas la naturaleza había colorado en sangre: de manera que entrar en la vida mortal y en batalla, fue todo a un tiempo. San Pedro Crisólogo considera militarmente esta huida de Cristo Jesús a Egipto con rara doctrina. Suyas son estas palabras: «¿Qué pretende el Evangelista escribiendo esto para la memoria eterna? El soldado devoto calla la huida de su rey, refiere su constancia, cuenta sus virtudes, calla sus temores, públicamente pregona las hazañas, calla las flaquezas, disculpa lo adverso, predica las victorias para quebrantar los atrevimientos de los enemigos y excitar la virtud de los confederados. Parece, pues, refiriendo el Evangelista estas cosas, que despierta los ladridos de los herejes, y que quita la defensa a los fieles. Ya es tiempo que averigüemos por qué causa se nos escribe esto. Toma el Niño su Madre, y huye a Egipto. Cuando el valiente huye en la batalla, arte es, no miedo: cuando Dios huye del hombre, sacramento es, no miedo. La victoria secreta y la virtud desconocida no deja ejemplo a los porvenir; de aquí procede el huir de Cristo: cede al tiempo, no a Herodes.» No huye Cristo de Herodes, antes se retira para Herodes. Aquí le busca niño, y en edad viril se le presenta en las juntas contra su vida. Era tanta la paz de Cristo, que para tratar de él, aunque para condenarle, hubo paz entre Herodes y Pilatos, que antes eran enemigos.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

Parte I

Capitulo-- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X -- XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII -- XXIII - XXIV

Parte II

Capitulo-- I - II - III- IV - V - VI- VII - VIII - IX- X - XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII - XXIII 1 - XXIII 2