Política de Dios, gobierno de Cristo: 283

Capítulo XIX
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



De qué manera entre el rey y el valido en su gracia se cumplirá toda justicia; y de qué manera es lícito humillarse el rey al criado. (Matth., cap. 3.)
«Entonces vino Jesús de Galilea al Jordán a Juan para que le bautizase. Juan se lo prohibía, diciendo: Yo he de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Respondiendo Jesús, le dijo: Deja ahora: así conviene que nosotros cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y bautizado Jesús, al punto salió del agua. Y veis se abrieron los cielos, y vio el Espíritu Santo de Dios bajar como paloma, y que vino sobre él. Y veis una voz del cielo, que decía: Éste es mi Hijo amado, en el cual me agradé». Fue tan grande esta acción, que se repartieron los misterios de ella por los tres evangelistas. Quiso cada uno tener parte en tan grande sacramento. Marc., 1, dice: «Vio los cielos abiertos, y al Espíritu Santo que bajaba como paloma». Y añade esta grande palabra, que añuda esta acción con lo que dijo Isaías: «Y que se quedaba en él». Lucas, cap. 3, dice: «Fue empero como si bautizase todo el pueblo, y Jesús fuese bautizado»; y añade: «Y estando orando, se abrió el cielo».


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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