Política de Dios, gobierno de Cristo: 282

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Santísimo Padre, puerta es de vuestras llaves la de la salud de los pueblos, la de la salvación de las gentes; por aquí tiene paso al cielo, que vos abrís y cerráis, las almas de los potentados del mundo; enseñadles con el ejemplo de San Juan esta verdad; que importa que ellos crezcan y los criados se disminuyan (lo que él cumplió tan presto, perdiendo la cabeza). Lo propio, Santísimo Padre, que ha de ser entre los criados y los reyes, ha de ser entre los reyes y la Iglesia: ella conviene que crezca, y los reyes se disminuyan, no en el poder ni en la majestad, en la obediencia y respeto rendido al vicario de Cristo, a esa Santa Sede.
Dos criados tuvo Cristo: uno, que fue Juan, se disminuyó para que creciese el rey; y éste fue hombre enviado de Dios, y entre los nacidos ninguno mayor que él. ¡Gran cosa! ¡Nadie mayor que él disminuido! Otro quiso crecer él y que no creciese el Señor; y éste fue Judas, hijo de perdición, y que le valiera más no haber nacido. De aquél primero pocos imitadores se leen y se ven; de éste, su fin, sus cordeles, su horca, su bolsa, su venta, su beso se precia de gran séquito y de larga imitación; y toda su vida presume de señas de muchos, y de original de muchas copias, por lo propio justiciadas.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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