Política de Dios, gobierno de Cristo: 251

Pág. 251 de 389
Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Bien sé que el sentido de la palabra ¿qué hacemos? es: ¿Cómo consentimos que este hombre haga tantas maravillas? ¿Qué hacemos que no estorbamos que obre tantas maravillas? Cualquiera sentido es el peor. Digna causa de juntar concilio irritarse a no consentir que Cristo haga muchas maravillas, lamentarse de que no estorban que las haga a beneficio de otros. Podíaseles responder, cuando dijeron ¿qué hacemos? Hacéis concilios contra quien hace muchas maravillas: diligencia que siempre fue ridícula y lo será.
Conociolo y enseñolo Demóstenes en la Filípica primera. (Sea lícita esta advertencia política.) Estaba oprimida la república por Filipo con muchas victorias, y la república trataba de cómo se remediaría, y no se remediaba. Viendo el daño de estas proezas juntas, les dice Demóstenes: «Lo que hallo que en este caso se debe hacer, es que determinéis ante todas cosas que no se pelee con Filipo con sólo decretos y cartas, sino con la mano y las obras». Parece que Caifás, oyendo a los otros fariseos y pontífices que se juntaban a preguntar qué se hacía contra Cristo que hacía muchas maravillas, siguió esta doctrina, pues dijo convenía que muriese. Esto es hacer la guerra con la mano y con la obra.
Oiga vuestra majestad la razón que dan por qué no conviene dejarle hacer muchas maravillas: «Si le dejamos así, todos creerán en él». Confiesan llanamente que las maravillas son tantas y tales, que obligarán a que todos crean en Cristo. Nada niegan de su malicia los que no se obligan de maravillas dignas de universal crédito. Menester es que los que gobiernan no pierdan de vista esta cláusula. Suelen los envilecidos decir a los príncipes, con envidia de las glorias del valiente y del virtuoso: Mucho amor le tienen los soldados, mucha reverencia todo el reino: menester es bajarle y quitarle el mando y el puesto. Califican al rey por peligro al eminente sabio, al felizmente valeroso, al admirablemente bueno.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

Parte I

Capitulo-- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X -- XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII -- XXIII - XXIV

Parte II

Capitulo-- I - II - III- IV - V - VI- VII - VIII - IX- X - XI - XII - XIII - XIV - XV - XVI - XVII - XVIII - XIX - XX - XXI - XXII - XXIII 1 - XXIII 2