Política de Dios, gobierno de Cristo: 249

Capítulo XV
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



De los consejos y juntas en que se temen los méritos y las maravillas, y por asegurar el propio temor y la malicia envidiosa, se condena la justicia. (Joann., 11.)
Collegerunt ergo Pontifices et Pharisaei concilium, et dicebant: Quid facimus, quia hic homo multa signa facit? Si dimittimus eum sic, omnes credent in eum: et venient Romani, et tollent nostrum locum et gentem. Unus autem ex ipsis, Cayphas nomine, cum esset Pontifex anni illius, dixit eis: Vos nescitis quidquam, nec cogitatis quia expedit vobis, ut unus moriatur homo pro populo, et non tota gens pereat. Hoc autem a semetipso non dixit; sed cum esset Pontifex anni illius, prophetavit, quod Jesus moriturus erat pro gente. Ab illo ergo die cogitaverunt, ut interficerent eum. «Juntaron pues concilio los pontífices y fariseos, y decían: ¿Qué hacemos, que este hombre hace muchas maravillas? Si lo dejamos así, todos creerán en él, y vendrán los romanos, y nos quitarán nuestro lugar y gente. Uno de ellos, que se llamaba Caifás, como fuese pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, ni pensáis que os conviene que un hombre muera por el pueblo para que no perezca toda la gente. Esto no lo decía él de sí mismo; pero como fuese pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la gente. Desde aquel día trazaron que Jesús muriese».


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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