Política de Dios, gobierno de Cristo: 248

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Al pie de la cruz estuvo la Virgen madre de Cristo, y no empezó sus mandas por acompañar su desconsuelo con San Juan. Primero pidió perdón para sus enemigos, y premió la fe del buen ladrón, porque aprendiesen los reyes a cumplir primero con las obligaciones del oficio, que con las propias, aunque sean tales. Por eso dice en su Decacordo el doctísimo cardenal Marco Vigerio de Saona: «Para que aprendiéramos a anteponer por nuestro oficio las utilidades públicas a las nuestras propias. Cuando nuestro sapientísimo rey, estando para espirar, antes se acordó en el codicilo de sus enemigos y de los pecadores, que de su Madre». No puede pasar la fineza de este parentesco, ni desentender de esta imitación, sino quien por consejo de un ministro malo se bajase de su oficio.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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