Política de Dios, gobierno de Cristo: 229

Capítulo XIII
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Cuál ha de ser el descanso de los reyes en la fatiga penosa del reinar; qué han de hacer con sus enemigos, y cómo han de tratar a sus ministros, y cuál respeto han de tener ellos a sus acciones. (Joann., 4.)
Jesus ergo fatigatus ex itinere, sedebat sic supra fontem. Venit mulier de Samaria haurire aquam. Dicit ei Jesus: Da mihi bibere. Dicit ergo ei mulier illa Samaritana: Quomodo tu, Judaeus com sis, bibere a me poscis, quae sum mulier Samaritana? Respondit Jesus, et dixtit ei: Si scires donum Dei, et quis est, qui dicit tibi da mihi bibere; tu forsitan petisses ab eo, et dedisset tibi aquam vivam. Dicit ei mulier: Domine, neque in quo haurias habes, et puteus altus est: unde ergo habes aquam vivam?
Que el reinar es tarea; que los cetros piden más sudor que los arados, y sudor teñido de las venas; que la corona es peso molesto que fatiga los hombros del alma primero que las fuerzas del cuerpo; que los palacios para el príncipe ocioso son sepulcros de una vida muerta, y para el que atiende son patíbulo de una muerte viva, lo afirman las gloriosas memorias de aquellos esclarecidos príncipes que no mancharon sus recordaciones, contando entre su edad coronada alguna hora sin trabajo. Así lo escribió la Antigüedad; no dicen otra cosa los santos; esta doctrina autorizó la vida y la muerte de Cristo Jesús, rey y señor de los reyes. Y como suene afrenta en las majestades el descansar un rato, y sea palabra que desconocen y desdeñan las obligaciones del supremo poderío, el Evangelista, cuando dijo que Cristo descansaba del cansancio del camino (eso es sentarse), dijo tales palabras: Jesus ergo fatigatus ex itinere, sedebat sic supra fontem. «Jesús cansado del camino, se sentó así junto a la fuente.» Sentose así, descansó así. Aquel así disculpa el descansar siendo rey; y dice que descansó así, para que los reyes sepan que si así no descansan, no se asientan, sino se derriban. Veamos pues cómo descansó, puesto que la palabra sic, así, está poseída de tan importantes misterios.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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