Política de Dios, gobierno de Cristo: 216

Capítulo XI
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Cómo fue el precursor de Cristo, rey de gloria, antes de nacer y viviendo; cómo y por qué murió; cómo preparó sus caminos, y le sirvió y dio a conocer, y cómo han de ser a su imitación los que hacen este oficio con los reyes de la tierra. (Marc., 1.)
Ecce ego mitto, etc. «Ves que envío mi ángel delante de tu cara, que preparará tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Aparejad los caminos al Señor, haced derechas sus sendas. Estuvo Juan en el desierto, bautizando y predicando bautismo de penitencia y perdón de los pecados».
Mucho debe de importar al rey el buen criado y ministro que le ha de servir y darle a conocer, preparar sus caminos y enderezar sus sendas; pues los dos evangelistas, San Marcos y San Lucas, empiezan la vida de Cristo nuestro Señor por la concepción de San Juan Bautista, en que resplandece tan misteriosa providencia del cielo; y San Juan (llamado el Evangelista) empieza su evangelio, y después de la soberana teología del Verbo, trata de este criado, diciendo: Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joannes: «Fue un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan. Éste vino en testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por él. No era él la luz».


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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