Política de Dios, gobierno de Cristo: 127

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Paréceme, Señor, que oyendo vuestra majestad dar voces a Cristo por la pluma de los evangelistas, no ha de permitir que dejen de obedecerse las órdenes de Cristo; pues no se acuerda España de haber tenido rey, en su persona y deseos, intención y virtudes, más ajustado a la verdad y a la justicia, piedad y religión católica; y si fuese poderoso para que los que le sirviesen le imitasen, nos veríamos en el reino de la paz. Y no desconfío de que lo procuran todos los que vuestra majestad tiene a su lado; mas deseo que Dios nuestro señor haga esta merced a su corona y a sus vasallos, de que todos los que le asisten le sean semejantes; que entonces el gobierno de Dios, y la política de Cristo prevalecerán contra la tiranía de Satanás.
Y si hay algunos que estorben esto, Señor, tome vuestra majestad de la boca de Cristo aquellas animosas palabras que dice por San Mateo: «Apartaos de mí todos los que obráis maldad»; que yo digo a vuestra majestad, y a todos los que este cuaderno leyeren, las palabras que se siguen a éstas:
Omnis ergo, qui audit verba mea haec, et facit ea, assimilabitur viro sapienti, qui aedificavit domum suam supra petram.
Et omnis, qui audit verba mea haec, et non facit ea, similis erit viro stulto, qui aedificavit domum suam super arenam, et cecidit, et fuit ruina illius magna.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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