Política de Dios, gobierno de Cristo: 102

Capitulo XIX
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Con qué gentes se ha de enojar el rey con demostración y azote. (Joann., cap. 2; Marc., 11.)
Et veniunt Jerosolymam. Et cum introisset in Templum, coepit ejicere vendentes et ementes in templo: et -78- mensas nummulariorum, et cathedras vendentium columbas evertit. Et non sinebat ut quisquam transferret vas per Templum, et docebat, dicens eis: Nonne scriptum est: Quia domus mea, domus orationis est? Vos autem fecistis eam speluncam latronum.
«Y vino Jesús a Jerusalén; y como entrase en el templo, empezó a echar a los que vendían y compraban en el templo, y derribó las mesas de los logreros y las jaulas de los que vendían palomas, y no dejaba que nadie pasase mercancía por el templo, ni un vaso; y enseñaba, diciéndolos: ¿Por ventura no está escrito: "Mi casa es casa de oración"? Vosotros la habéis hecho cueva de ladrones». San Juan, refiriendo esta acción, dice que hizo uno como azote de los cordeles que allí estaban, con que los echó.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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