Política de Dios, gobierno de Cristo: 099

Capitulo XVIII
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



A quién han de ayudar, y para quién nacieron los reyes. (Joann., cap. 5.)
Erat autem quidam homo ibi, triginta et octo annos habens in infirmitate sua. Hunc cum vidisset Jesus jacentem, et cognovisset quia jam multum tempus haberet, dicit ei: Vis sanus fieri? Respondit ei languidus: Domine, hominem non habeo... Dicit ei Jesus: Surge, tolle gravatum tuum, et ambula. «Estaba allí cierto hombre que en su enfermedad había estado treinta y ocho años; y como le viese Jesús caído y solo, y conociese que había mucho tiempo que estaba así, le dijo: ¿Quieres sanar? Respondiole el enfermo descaecido: No tengo hombre para que cuando se mueve el agua me lleve a la piscina; y así mientras yo llego, otro baja. Díjole Jesús: Levántate, toma tu lecho a cuestas, y anda.»
Preguntar a un enfermo si quiere ser sano en las enfermedades corporales, se tendrá entre nosotros por cosa excusada; siendo así que en las enfermedades y defectos del alma es la más forzosa pregunta entre todas, pues es cierto que solos están malos los que no quieren sanar. Y échase de ver en que del tener salud es parte el quererla tener, y uno de los primeros aforismos de la medicina espiritual es la voluntad propia prevenida de gracia; y por eso le pregunta Cristo si quiere sanar. No responde que sí: acude a disculparse de la iniquidad que se presuponía de que por su culpa no estaba sano, diciendo: No he tenido hombre.- «El ángel del Señor descendía a cierto tiempo a la piscina, y movíase el agua.»


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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