Política de Dios, gobierno de Cristo: 090

Capitulo XVII
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Buen criado del rey que se precia de serlo
No es criado ni ministro del rey el que afecta la grandeza de tal manera, que no sólo es igual a su rey, antes superior: éste es envidioso de la corona, émulo del poder, tirano, criado a los pechos del favor, y alimentado y crecido por la soberbia del desconocimiento y la codicia. San Juan Bautista fue tal en santidad, en nacimiento, en predicación y en oficio, que no deseaban más partes los judíos en un hombre para tenerle por Mesías; y viendo que de parte de la ceguedad del pueblo estaba la duda, para diferenciar al fuego de la centella y al sol del lucero, que es dádiva de sus rayos y viene a traer nuevas del día y a ganar las albricias de la luz al mundo, su vida no la gastó en otra cosa que en desengañarlos y enseñarles la verdad.
«Juan da testimonio de él y clama diciendo73: Éste era el que yo dije; el que ha de venir en pos de mí, ha -70- sido antes de mí, porque primero era que yo. Y de su plenitud recibimos nosotros todos, y gracia por gracia. Porque la ley fue dada por Moisés, mas la gracia y la verdad fue hecha por Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás: el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, él mismo lo ha declarado. Y éste es el testimonio de Juan.»
Después le preguntan si es Cristo, y confesó que no. Pondera repetidamente que confesó que no era el ungido, el enviado, que no era Cristo; y dícelo dos veces, por cosa, aun en San Juan, digna de grande admiración. Tan dificultoso juzga el Evangelista que es el no aceptar el criado el honor y grandeza y adoración que se debe al señor. «¿Pues qué cosa? ¿Eres tú Elías? Y dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Pues dijéronle: ¿Quién eres, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo? Dijo él: yo soy voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta».


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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