Política de Dios, gobierno de Cristo: 083

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Señor, yo afirmara que nunca privado pidió tan cortésmente, ni propuso con tan grande acierto, pues pide y quiere para los muertos los mejores lugares, y para los antiguos criados de casa, como Moisen y Elías, las comodidades, honras y descanso. Ajustada proposición parecerá a todos; y es tan apocado el seso humano, tan limitado el discurso de los hombres, y fía tanto de las apariencias, que cuando está admirando en este ministro esta consulta, de que se debían agradar todos los príncipes por celosa y dictada de la caridad y del celo, dice el Evangelista, sin regalar en manera alguna el lenguaje, sino crudamente: «No sabía lo que se decía». Al criado que todo lo quiere para sí, y no se acuerda de los muertos sino para desenterrarlos de sus sepulturas, ni de los criados antiguos y beneméritos de la casa, sino para ponerles objeciones, ¿qué le dirá el Evangelista? Rey que todo lo da a uno, parece que tiene de Dios, para errar, más poder que el diablo, pues a Satanás sólo le fue concedido prometerlo, y a él le permiten, para más condenación, el darlo. Señor, ya lo he dicho: quien todo lo pide, tienta y no ruega (repetir estas cosas más es celo que prolijidad); demonio es; quiere el que se lo da todo, sea peor que él, pues a él sólo le es dado ofrecerlo.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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