Política de Dios, gobierno de Cristo: 029

Capitulo V
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Ni para los pobres se ha de quitar al rey. (Joann., 12.)

Maria ergo accepit libram unguenti nardi pistici pretiosi, et unxit pedes Jesu, et extersit pedes ejus capillis suis: et domus impleta est ex odore unguenti. Dixit ergo unus ex discipulis ejus, Judas Iscariotes, qui erat eum traditurus: Quare hoc unguentum non veniit trecentis denariis, et datum est egenis? Dixit autem hoc, non quia de egenis pertinebat ad eum, sed quia fur erat, et loculos habens, ea quae mittebantur, portabat.

«María tomó una libra de ungüento precioso de confección de nardo, y ungió a Jesús los pies, y los limpió con sus cabellos, y llenose la casa de fragancia con el ungüento. Dijo uno de sus discípulos (Judas, varón de Carioth, que le había de vender): ¿Por qué no se vende este ungüento en trescientos dineros, y se da a los pobres? Dijo esto, no porque tenía el cuidado de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo bolsas, traía lo que daban».

¡Qué desigual aprecio, y qué apasionado es el de la codicia! En trescientos dineros tasa el ungüento, quien dio a Cristo por treinta: no pensaba Judas sino en vender cuidadosamente. El Evangelista añade aquellas palabras: Uno de sus discípulos; para que se vea que entre los suyos, los de su lado, los escogidos, está quien lo ha de vender.


Política de Dios, gobierno de Cristo de Quevedo

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