Pintura del cruel estado de un celoso

Pintura del cruel estado de un celoso
de Gaspar María de Nava Álvarez


 Así como el bridón noble y fogoso   
 al eco del clarín, que el aire hiende,   
 la crin encrespa, las orejas tiende   
 y a veces la menea presuroso,   
 

 enhiesta la cerviz, el polvoroso  
 suelo a patadas deshacer pretende,   
 tasca el duro bocado, que le ofende,   
 se inquieta y combatir desea ansioso,   
 

 se encuentra aquel amante desdichado,   
 que en su pecho los celos aposenta 
 y vive con sospechas alarmado.   
 

 Porque todo lo agita, le impacienta,   
 hasta que llega a ver desengañado   
 con pureza su honor, falsa su afrenta.