Perlas negras: XXVII

Perlas negras de Amado Nervo
XXVII


Cuando escucho el rumorar
de las olas, triste pienso:
¡qué sollozo tan inmenso
es el sollozo del mar!
Cuando me arranca el pesar
un grito, sin compasión,
clamo, en medio a l'aflicción
que trueca en sombras mi gozo:
¡más inmenso es el sollozo
de mi pobre corazón!

XXVI
XXVII
XXVIII