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Parte oficial del Combate de Cucha Cucha

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Excmo. Señor.—Con esta fecha: digo al Sr. General en Xefe lo que copio.—Teniendo distintos avisos que el enemigo estaba reuniendo sus fuerzas para rodear y atacar esta División, determiné batirle en detall, ó parte de sus fuerzas así para impedir la indicada reunión, como para llamar la atención del enemigo y favorecer las operaciones de V. S. contra la Frontera conforme me lo tiene prevenido.

En Caimaco al otro lado de Itata y á la distancia de tres leguas de este Campamento se halla situada la división de Urrejola, cuya verdadera fuerza no he podido averiguar así por la variedad de los partes como por la ignorancia de los espías.— En Cuchacucha hacienda del citado Urrejola distante tres leguas de este punto y cerca del Rio Nuble, tuve aviso fidedigno de estarse reuniendo fuerzas considerables al enemigo.—Determiné atacar este punto con preferencia al de Caymaco, no solo por haver rio que atravesar, sinó porque lo escabroso del terreno era mas á proposito para las maniobras de Infantería, que se puede decir es la única fuerza de esta división por la falta de caballos al paso que los enemigos tienen muchos y en el mejor estado.

A las 12 de la noche de ayer 22 dexando al mando del Campamento al Coronel y Xefe del Estado Mayor D. Marcos Balcarce, y llevando por segundo al de igual clase D. Andrés Alcázar, me puse en marcha con la división de ataque compuesta de 300 Fusileros, 40 Dragones, 2 piezas de artilleria y varios Oficiales de Milicias.—Poco después de amanecer llegó la división á Cuchacucha, cuyas casas halló desiertas y que el enemigo había repasado el Nuble: Ínterin descansaba y tomaba algún refresco la Tropa, se dispuso que dos piquetes saliesen á recorrer el Campo y recoger el ganado perteneciente á Urrejola. Este movimiento siendo observado por el enemigo desde la orilla opuesta del Ñuble, repaso este rio en numero de 150 hombres próximamente, pero atacada por la guerrilla del Teniente Coronel Bueras se retiró a las alturas inmediatas desde donde destacaba pequeñas partidas á tirotear las que fueron perseguidas por dicha guerrilla, y un piquete de Voluntarios al mando del Alférez Allende (quien fué contuso) cuya intrepidez y ardor de su Tropa les hizo avanzar tanto que costó repetidas ordenes y la perdida de mucho tiempo en hacerlas reunirse á la división.

Viendo á las diez del dia que el enemigo no atacaba ni que se le podia alcanzar por la bondad de sus caballos la división se puso en retirada para restituirse ál campo, lo que hizo sin novedad hasta la mitad del camino: quando el enemigo habiendo recibido fuerzas considerables de la división de Urrejola, (y creo también de Chillan, que solo dista de 4 á 5 leguas de Chuca) intento cortar la guerrilla del Teniente Coronel Bueras; pero este con su acostumbrada intrepidez hizo frente por todas partes, hasta que auxiliado por las demás Tropas, en particular por el valeroso Sargento Mayor de Auxiliares de Buenos Aires D. Juan Gregorio de las Heras, quién con 100 hombres de su cuerpo, y bien sostenido por el Capitán Varga del mismo, avanzo en el mayor orden sobre el enemigo, y le obligo con perdida considerable a replegarse á una altura inmediata que dominaba la posición que ocupaba nuestra Tropa por cuyo motivo, y por haberse inutilizado las dos piezas de Artillería habiéndose roto el exe de la cureña de una, y quedado atascada la lanada en el ánima cónico de la otra determiné variar de posición y tomar una altura que franqueaba la del enemigo. La maniobra se hizo en el mayor orden; y desde el nuevo punto se desafiaba al enemigo que sinembargo de tener de 500 á 600 hombres solo trato de recoger sus muertos y heridos y retirarse; lo que verificó en orden no siéndonos a nosotros posible atacarlo por la falta de Caballería.

Después de haber acomodado en Pariguelas los dos únicos heridos que no se hallaban en estado de retirarse por sí se puso en marcha la División para el Campamento donde entró á las 5 de la tarde en medio de las aclamaciones de sus compañeros y llevando delante el ganado referido, algunos caballos ensillados y fusiles (cuyo numero aún se ignora) quitado á los enemigos.

Nuestra pérdida de solo tres muertos ningún prisionero y ocho heridos, los mas levemente; parecerá increíble á cualquiera que hubiese presenciado la viveza del fuego que fué por algún tiempo á tiro de pistola. Como los enemigos estaban formados en pelotón, casi no se perdía tiro y se veían claramente caer muchos en particular de tres balas de cañón que solo alcanzo á tirar el Capitán García. El siguiente rasgo de valor personal no debe sepultarse en olvido. Un cabo del ci;erpo de auxiliares de Buenos Aires Manuel Araya viendo á un oficial enemigo que con suma intrepidez animaba su Tropa, marcho sobre él, matólo, y vuelve montado en su caballo á su formación. Otro Oficial fue muerto por la Partida de Granaderos mandada por el Capitán graduado D. Bernardo Cáseres.

Como el enemigo tiene la invariable costumbre de retirar sus muertos y heridos en el momento que caen, no es posible decir con certeza su pérdida, pero sí aseguro que ha sido muy considerable.

Los Xefes de los Cuerpos Oficialidad y Tropa se portaron con la mayor intrepidez, y mi segundo el Coronel Alcázar me auxilió infinito particularmente durante la delicada maniobra de mudar de posición baxo el fuego del enemigo.

Lo transcribo á V. E. para su satisfacción y para evitar la demora que en su comunicación habia de resultar viniendo por el conducto del Sr. General en Xefe.

Dios guarde á V. E. muchos años. Membrillar 23 de Febrero 1814.—Excmo Sr.—Juan Mackenna—Excmo Supremo Gobierno del Estado Chileno.