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Parte oficial de la retirada de Landa

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Exmo Sr.—

Con fecha 16 del que rige tube el honor de participar á V. E. como los enemigos reembarcados en el Ibicuí, tendian sus miras hacia el Puerto de Landa, segun aviso de dos pasados, y 5 mas que resultaron despues. Los dos primeros soldados con armamento, y los restantes marineros.

Con este incidente despache sugetos de mi confianza que explorasen su direccion. Mandé replegar sobre este punto las milicias de Gualeguay, y parte de las de Gualeguaychú que cubrian las inmediaciones de la Costa del Puerto de donde partian.

El 20 á las 11 del dia tube parte que se habian avistado en Landa 9 leguas de este punto. En el mismo instante me puse en marcha acelerada, logrando estar en la hacienda de D. Manuel Linera distante del Puerto legua y media á las dos horas y media de camino. Una de mis principales medidas fué imponerme del terreno, y mandar espias, que me informasen de la situacion del enemigo.

Los vichadores aunque contextes en la posesion que tomó aquel en la noche de la estancia de D. José Peñalva, desconvenían notablemente en su numero. Esta variacion, el no haber llegado mis tropas, hasta las 12, ni haberceme reunido las milicias que esperaba, me prohibieron tomar providencia esa noche, hasta que rompió el 21 á las 8 de cuyo dia se me incorporaron, y continué marcha, hasta una barranca que divide en iguales distancias el Puerto, y la antedicha hacienda.

Mi primer objeto era cortarles enteramente la retirada y presentarles accion en el lugar de su campamento; pero se frustró mi plan en razon de que los partes fallaron en el todo; pues en el momento de llegar á la barranca, vi que el enemigo en numero de 600 hombres (á mi cálculo, confirmado despues por prisioneros) se habia establecido en una llanura á mi frente mismo; y que la gente albergada esa noche en la estancia de Peñalva era una partida de 20 ó mas hombres, que seguramente aguardaban la madrugada, para dar principio á sus correrías.

Luego que los descubrí organizo mis tropas, y baxé la barranca formado en columna, y separado de aquella, como dos quadras, y 6 de la formacion del enemigo mandó desplegar en batalla.

Este solo movimiento causó en su debilidad tan extraordinario pavor, que sin mas espera que precipitarse por un bañado de una vara quando menos de profundidad, que tenian á su retaguardia, ganaron el apoyo de sus buques; sin acudir al auxilio de su partida perseguida por las mias, ni con valor, para encararse á 20 Granaderos á Caballo, que adelanté con el objeto de que los provocasen (como lo hicieron) arredrandolos hasta donde no es creible, sufriendo además la farza y mofa, que les hizo esta pequeña partida; pues ni el ver que le habian hecho 4 prisioneros, (que tengo en mi poder) ni dos muertos que á sablazos quedaron en el campo, fue bastante á reanimarlos.

Viendo pues la imposibilidad de realizar el ataque por su vergonzosa cobardia en situacion de hallarme con superioridad por mi Caballeria constante de 223 hombres dispuesta á obrar libremente, y que exedia en mucho número á la del enemigo que solo se componia de 40 á 45 hombres retrogradé á la Hacienda de Linera, (que ocupaba antes) dexando una gran Guardia, que custodiase los recintos inmediatos de la Costa, y me diera parte de qualesquiera ocurrencia.

A las 2 de la tarde tube noticias, que levaban anclas, y tomaban rumbo hácia abaxo con cuyo aviso, y sin pretermitir momento alguno, oficié al Comandante de Soriano, Bacas, y Salvador, á fin de que retirasen los ganados, y preparasen la defensa de los puntos.

A las quatro seguí marcha, hasta este destino donde recibí del primero la contestacion que original acompaño á V. E. No han logrado llevar una sola cabeza de especie alguna, y puedo asegurar á V. E. que no reiteraran sus arrojos en el territorio de mi mando sin salir escarmentados para siempre.

Han depuesto los prisioneros uniformemente que el objeto de la Expedicion se reduce á ganar viveres, para establecer su Hospital en Martin Garcia donde debe mejorar su salud la tropa auxiliar que vino de la Peninsula, y recolegir toda la caballada posible, para hacer una salida general sobre la linea del E. en el momento de llegar el ultimo refuerzo que dicen aguarda la plaza enemiga.

Acompaño á V. E. un tanto impreso de los que arrojó el Comandante Luacez en el Ibicuí en los instantes de partir á Landa; igualmente que la copia de la carta que dirigio el mismo á D. Juan Cárlos Wrigth, para que se penetre V. E. de los resortes que mueven los enemigos para adormecer el espíritu de los defensores de la Patria. —

Dios guarde á V. E. muchos años. Gualeguaychú Noviembre 22 de 1813.

—Excmo. Sr. Hilarion de la Quintana.

—Excmo. Supremo Poder Executivo de las Provincias unidas del Rio de la Plata.