Abrir menú principal

Riesgo de celebrar la hermosura de las tontas

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



Sol os llamó mi lengua pecadora,
y desmintiome a boca llena el cielo;
luz os dije que dábades al suelo,
y opúsose un candil, que alumbra y llora.


Tan creído tuviste ser aurora,
que amanecer quisiste con desvelo;
en vos llamé rubí lo que mi abuelo
llamara labio y jeta comedora.


Codicia os puse de vender los dientes,
diciendo que eran perlas; por ser bellos,
llamé los rizos minas de oro ardientes.


Pero si fueran oro los cabellos,
calvo su casco fuera, y, diligentes,
mis dedos los pelaran por vendellos.