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Duélese un preso en los términos mismos de sus visitas

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



Preso por desvalido y delincuente,
más pagó la prisión que mi pecado.
Yo tengo de señor lo visitado
y del yermo, lo solo y penitente.


No entiendo, ¡vive Cristo!, aquesta gente;
mandan que siga, y tiénenme cerrado;
lo de a prueba y estése me ha cansado,
y el ser el susodicho eternamente.


Siempre me están pidiendo los derechos:
conversación que a Bártulo cansara
y a cincuenta letrados barbihechos.


Yo presento testigos cara a cara;
mas si pudiera presentar cohechos,
el siga como el diablo, se soltara.