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A Apolo siguiendo a Dafne

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



Bermejazo platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga la canalla,
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres


Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla;
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.


Volviose en bolsa Júpiter severo;
levantose las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.


Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella.