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Indignación contra el amor, porque prendiendo con una hermosura una libertad, deja libre la hermosura

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



¿Tú, dios, tirano y ciego Amor? Primero
adorare por dios la sombra vana.
Hijo de aquella adúltera profana,
dudoso mayorazgo de un herrero;


viejo de tantos siglos embustero,
lampiño más allá de barba cana;
peste sabrosa de la vida humana,
pajarito de plumas de tintero.


¿Dejas libre a Floralba, y en sus manos
me prendes, donde ardiendo en nieve, enjugo
mis venas con incendios inhumanos?


Si quiere coger fruto, dios verdugo,
aprende a labrador de los villanos:
que dos novillos uncen en un yugo.