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Venganza en figura de consejo a la hermosura pasada

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



Ya, Laura, que descansa tu ventana
en sueño que otra edad tuvo despierta,
y, atentos los umbrales de tu puerta,
ya no escuchan de amante queja insana;


pues cerca de la noche, a la mañana
de tu niñez sucede tarde yerta,
mustia la primavera, la luz muerta,
despoblada la voz, la frente cana:


cuelga el espejo a Venus, donde miras
y lloras la que fuiste en la que hoy eres;
pues, suspirada entonces, hoy suspiras.


Y ansí, lo que no quieren ni tú quieres
ver, no verán los ojos, ni tus iras,
cuando vives vejez y niñez mueres.