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No se disculpa, como los necios amantes, de atreverse a amar; antes persuade a ser superior hermosura, la que no permite resistencia para ser amada

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



¡No si no fuera yo quien solamente
tuviera libertad después de veros!
Fuerza, no atrevimiento, fue el quereros,
y presunción penar tan altamente.


Osé menos dichoso que valiente;
supe, sino obligaros, conoceros;
y ni puedo olvidaros ni ofenderos:
que nunca puro amor fue delincuente.


No desdeña gran mar fuente pequeña;
admite el sol en su familia de oro
llama delgada, pobre y temerosa;


ni humilde y baja exhalación desdeña.
Esto alegan las lágrimas que lloro;
esto mi ardiente llama generosa.