Parnaso español 101

Al oro, considerándole en su origen y después en su estimación

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo


Este metal que resplandece ardiente
y tanta envidia en poco bulto encierra,
entre las llamas renunció la tierra:
ya no conoce al risco por pariente.


Fundido, ostenta brazo omnipotente,
horror que a la ciudad prestó la sierra,
descolorida paz, preciosa guerra,
veneno de la aurora y del poniente.


Este en dineros ásperos cortado,
orbe pequeño, al hombre le compite
los blasones de ser mundo abreviado.


Pálida ley que todo lo permite,
caudal perdido cuanto más guardado;
sed que no en la abundancia se remite.