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Desconsuela al poderoso, que aflige y desfavorece a alguno por vengarse, y enseña al perseguido cómo le desprecie

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



El que me niega lo que no merezco
me da advertencia, no me quita nada;
que en ambición sin méritos premiada,
más me deshonro yo que me enriquezco.


Si con las otras malas hierbas crezco,
pues se aborrece más la más medrada,
mereceré el enojo de la azada
cuando inútil los surcos empobrezco.


Quien mi pobreza y soledad aumenta,
a pesar de su intento, me asegura,
y con lo que me niega me acrecienta.


No puede estar sujeto a desventura
quien teme el beneficio por afrenta;
quien tiene la esperanza por locura.