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Muestra que algunas repúblicas se enferman con lo que imaginan medicina

(Parnaso español)

de Francisco de Quevedo



Miedo de la virtud llamó algún día
en Atenas virtud al ostracismo,
y en Sicilia arrojaba el petalismo,
por dolencia, al valor y valentía.


Si a Scipión, que gozaba, le temía
Roma, que del postrero parasismo
la libró, y de Aníbal, siendo el mismo
aquel temor que él antes sido había,


¿cómo también con votos no apedrea
el ostraco los pérfidos tiranos
que en vicio exceden y codicia fea?


¿Por qué han de ser los malos, ciudadanos?
Que si el destierro en la virtud se emplea,
es echar la salud por quedar sanos.