Pareciéndome flores los abrojos

Pareciéndome flores los abrojos
de Hernando de Acuña


 Pareciéndome flores los abrojos,   
 teniendo por atajo un gran rodeo,   
 corrí tras la esperanza y el deseo,   
 dejada la razón por los antojos;   
 

 mas la miseria humana y sus enojos  
 me mostraron en fin mi devaneo   
 de suerte que, no viendo, ahora veo,   
 que, yendo a despeñarme, abrí los ojos.   
 

 Desde entonces quedé considerando   
 de cuán débil materia era el cimiento  
 donde fundé mil pensamientos vanos;   
 

 y esfuerza mi flaqueza, procurando   
 seguir con obras al entendimiento,   
 mas, señor don Martín, somos humanos.